Fotografía de una cresta de centurión.

Los centuriones romanos

Los centuriones romanos, los hombres elegidos de entre los soldados más valientes que hacían posibles las victorias militares de Roma.

Características de los centuriones

Ilustración de un centurión romano con su vitis.
Centurión romano con su vitis.

El centurión romano era uno de los rangos más antiguos de Roma, en efecto, sabemos gracias a Dionisio de Halicarnaso que los centuriones eran utilizados ya por los etruscos, y fueron incorporados a Roma por el rey etrusco Servio Tulio durante su reforma del ejército romano.

El centurión era el hombre que comandaba a la centuria. Si bien en un principio eran elegidos de entre los ciudadanos acomodados, muchos de los cuales eran neófitos en la guerra, gracias a las Reformas de Mario los centuriones pasaron a ser elegidos en base al mérito y logros. Siendo elegidos de allí en más de entre los soldados que mas se destacaran en el campo de batalla y garantizando así el manejo de las centurias y cohortes por parte de hombres que conocían las estrategias romanas y lo que podían o no podían lograr sus hombres.

Si bien se los asocia con el combate y lo marcial, los centuriones muchas veces debían realizar tareas administrativas y encargarse del entrenamiento de sus soldados a cargo. Quizás una de sus características más particulares es la rama retorcida que solían portar. Esta se denominaba como la vitis, y era utilizaba por los centuriones tanto para dar señales visuales a sus hombres como para administrar el castigato (golpear a un soldado fuera de linea).

El centurión portaba una rama curvada denominada vitis, y la utilizaba para administrar el castigato (golpear a un soldado fuera de linea). Uno de sus detalles más característicos era sus cascos, galea, de color plateado con una cresta transversal, la emblemática crista transversa. Aunque durante los primeros siglos de la República solían tener un casco con una máscara tallada sobre el mismo, y durante el Imperio no era raro ver centuriones con crestas comunes, en sentido de atrás para adelante.

Los centuriones elegían a su optio, oficial que serviría como su segundo al mando. Generalmente más cerca del peligro, en la linea frontal debido a que perder al centurión significaba un golpe grave para la centuria.

El rango de los centuriones

No todos los centuriones eran iguales. Los centuriones que comandaban las centurias más importantes eran considerados de mayor jerarquía. Por ejemplo, los cinco centuriones de la primer cohorte de la legión eran denominados los Primi Ordines. De esas, el centurión de la primer centuria era el más importante de todos y se denominada Primus Pilus, primera lanza en español. La jerarquía del Primus Pilus era tal que este participaba de las reuniones que tenían los legados, tribunos y generales.

De centurión a emperador

Algunos centuriones eran ascendidos a puestos de incluso mayor jerarquía, llegando a convertirse en tribunos y prefectos. No obstante, hubo un centurión de orígenes humildes que llegó a la cima del Imperio Romano. El emperador Maximino el Tracio, hijo de un campesino godo y una madre de origen alano, y centurión bajo el emperador Caracalla aclamado emperador por la guardia pretoriana.

Fotografía de una moneda romana honrando a Máximo el Tracio.
Moneda en honor a Máximo el Tracio, emperador durante la primera mitad del siglo III. Hombre de orígenes humildes, que llegó a convertirse en centurión y luego, gracias a la intervención de la guardia pretoriana, en emperador.
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