Introducción

La espada gladius no sólo fue la espada legionaria por excelencia, sino que también fue un emblema del poderío militar romano sólo comparable con el scutum. Recuentos históricos nos hablan del terror que los demás pueblos sentían en el campo de batalla ante ésta formidable espada. Sin embargo, los Romanos no eran ajenos a este pavor, ellos mismos lo habían experimentado en el pasado tras enfrentarse contra los celtíberos, de quienes adoptaron y tomaron el arquetipo de la espada gladius. Un ejemplo de su efectividad lo obtenemos de los escritos de Livio, los cuales nos dan una imagen descriptiva y detallada del terror que los macedonios sufrían al ver las heridas infligidas en sus camaradas por los romanos.

Relieve en una columna romana mostrando dos soldados.
Relieve en una columna romana en Alemania mostrando un legionario portando una gladius del tipo pompeii.

No obstante, lo que hacía verdaderamente mortífera a la gladius radicaba en el hecho de que la misma era ideal para el estilo de combate compacto y altamente organizado en hileras de legionarios protegiéndose mutuamente con sus pesados escudos rectangulares de las legiones romanas. La gladius era una espada para ser utilizada en equipo, por una tropa disciplinada y obediente, cuyo ataque rápido y devastador daba una ventaja sin igual. La gladius no fue tan solo una mera espada, sino que también fue el reflejo de una época, la época dorada de las legiones romanas. Como hemos dicho, era una pieza de armamento que debía ser utilizada por una tropa obediente y que mantuviese las formaciones compactas y organizadas a toda costa, de lo contrario su efectividad, si bien útil, se reducía en gran medida. Esto hace que no nos sorprenda el que la gladius fuese reemplazada con la spatha cuando el caos sumió a Roma durante la época imperial tardía, período en el que las legiones no poseían la organización y disciplina de antaño.

En este artículo veremos no sólo las características técnicas de la espada gladius. También analizaremos las diferentes ventajas tácticas que la gladius le ofrecía a las legiones y también realizaremos un análisis estratégico sobre su utilidad y uso.

Orígenes

Los romanos no inventaron la espada gladius, sino que, al igual que con sus dioses, la adoptaron de otro pueblo. Esto ocurrió en el siglo 3 a. C., en pleno fulgor de la Guerra Púnica, cuando las tropas de mercenarios de Hispania, comandadas por Aníbal Barca, lograron hacer tales estragos en las filas Romanas que varios legionarios se negaron a continuar luchando.

Esta espada ofrecía un tipo de combate totalmente diferente al visto hasta el momento. Era ideal para formaciones compactas y cerradas de ataque frontal -algo que a los Romanos les agradaba- y a su vez era óptima cuando se utilizaba en conjunto con los formidables escudos portados por los legionarios. Su utilización no sólo era eficiente en el ataque de penetración y perforación, ataque para el que esta espada fue creada, sino que también era una excelente espada de corte cuyo doble filo daba una ventaja sin igual. Estas y otras razones fueron más que suficientes para que los ejércitos de la Urbe las adoptaran sin dudarlo.

Fotografía de la replica de una gladius.
Replica inspirada en una gladius del tipo pompeii.

Variantes de gladius

Los nombres, o denominaciones, de cada variante de la espada gladius, por cuestiones obvias, no son idénticos a los utilizados por los romanos en su tiempo, los cuales de hecho hoy desconocemos salvo por el de Hispaniensis. Cada tipo de gladius fue nombrado a partir del lugar geográfico en el cual los arqueólogos hallaron el primer espécimen de cada variante.

Actualmente se consideran cuatro tipos, o variantes, base de gladius. es importante comprender que las variantes no eran sucesoras o reemplazaban a las variantes anteriores, sino que, por el contrario, existían en simultáneo. De hecho, las variantes Maiz, Fulham y Pompeii fueron utilizadas simultáneamente desde principios y mediados del siglo I d. C. hasta finales del siglo IV.

Gladius hispaniensis

Esquema mostrando las distintas geometr'ias de la espada gladius
Las distintas geometrías de hoja de la espada gladius.

La gladius Hispaniensis la más antigua y heredera directa de las espadas portadas por los Celtíberos durante la Segunda guerra púnica.

  • Período: 216 a. C. al 20 a. C.
  • Largo de la hoja: ~60–68 cm
  • Largo total: ~75–85 cm
  • Anchura: ~5 cm
  • Peso: 900 – 1000 g (con mango de madera)

Gladius Mainz

La gladius Mainz -Maguncia- sucesora de la Hispaniensis y ya diseñada y adaptada por los romanos como espada propia. Los restos arqueológicos de esta variante de gladius fueron hallados por primera vez en los remanentes del campo militar romano de Mogontiacum, cercano a Mainz.

  • Período: inicios siglo I d. C. a finales del siglo IV d. C.
  • Largo de la hoja: ~50–55 cm
  • Largo total: ~65–70 cm
  • Anchura: ~7 cm
  • Peso: 800 g (con mango de madera)

Gladius Fulham

Los restos arqueológicos de la gladius Fulham fueron hallados en el Támesis, y los mismos presentan un claro refinamiento evolutivo de la hoja de la espada la cual mantiene las dimensiones de la Mainz, reduciendo la anchura de la misma y por ende una considerable reducción en su peso.

  • Tiempo: mediados siglo I d. C. a finales del siglo IV d. C.
  • Largo de la hoja: ~50–55 cm
  • Largo total: ~65–70 cm
  • Anchura: ~6 cm
  • Peso: ~700 g (con mango de madera)

Gladius pompeyana

La gladius Pompeii o pompeyana es un tipo de espada hallada por primera vez en los restos de la ciudad de Pompeya, y se estima que fue la variante de gladius más popular entre las tropas romanas ya que se han encontrado más restos de este tipo de espada en varios otros sitios arqueológicos.

  • Tiempo: mediados siglo I d. C. a finales del siglo IV d. C.
  • Largo de la hoja: ~45 – 50 cm
  • Largo total: ~60 – 65 cm
  • Anchura: ~5 cm
  • Peso: ~700 g (con mango de madera)

Sobre las variantes

Durante muchas décadas algunos estudiosos llegaron a creer que las variantes Mainz e Hispaniensis eran en realidad el mismo tipo de espada, sólo que con simples variaciones en la hoja. Sin embargo, actualmente esta idea ha sido descartada y se ha concluido que la Mainz es sucesora a la Hispaniensis, y una evolución en el tiempo de esta última. Es decir, si bien la variante Mainz fue basada en la Hispaniensis, sus elementos y forma son claramente propios de Roma y sus necesidades bélicas.

No hay una dudas así sobre las variantes Fulham y Pompeii, ya que sabemos, con seguridad, que son evoluciones de la Mainz que se fueron dando con el tiempo, y sobre todo con los cambios estratégicos en la manera de hacer la guerra. Si bien tenemos algunas con puntas más cortas y diferente forma de hoja, otras con hojas acinturadas y variaciones en la empuñadura. Es indudable que al fin todas son correspondientes al mismo tipo de espada el cual se denomina en su conjunto como gladius.

Etimología

La palabra gladius nos trae a la mente a los gladiadores. No obstante, esta espada no tiene nada que ver con estos combatientes. En el combate los gladiadores utilizaban unas largas dagas de unos 30 centímetros de longitud. Gladius, en la lengua latina, significa ni más ni menos que espada. Mucha gente suele confundir conceptos e interpretar la palabra «gladius» como «gladiador». Pero gladiador significa simplemente «espadachín».

También suele existir una curiosa confusión con los gladíolos, cuya flor asemeja pequeñas espadas. Gladíolo -gladiolus- significa en latín «espadita» y obtiene este nombre por la peculiar forma de sus hojas puntiagudas.

La gladius se convirtió en una espada tan popular y extendida tanto por la República como por el Imperio que cuando fue reemplazada la palabra «espada» -gladius- ya se había convertido en su nombre propio. Por lo que su heredera, la spatha, daría el nombre genérico a las espadas.

Características de la espada gladius

Fabricación y venta

Las gladius eran fabricadas por herreros en los campos militares y las ciudades y luego comercializadas por un negotiator gladiarius.

En el campo de batalla

Como hemos mencionado la gladius es una espada excelente para formaciones compactas. Su cruce de hoja romboide le otorgaba una estabilidad óptima para ser alineada con el codo y el hombro en un ángulo de 90 grados, correr el largo escudo -Scutum-, y provocar una herida perforante en el abdomen del enemigo. Herida que en la gran mayoría de los casos si no mataba instantáneamente lo hacía al poco tiempo de haber sido infligida. Su tamaño, de unos 60 centímetros, la hacía ideal para esta tarea. En sí la ventaja táctica de no se hallaba, enteramente, en la destreza personal del combatiente. Sino en la disciplina de la fila de hombres.

El modus operandi de la legión romana consistía en protegerse de forma mutua con sus escudos y, corriendo éstos ligeramente hacia un lado para crear una diminuta abertura, apuñalar a sus contrincantes. Dicha estrategia los hacía no sólo mortíferos, sino que también les otorgaba una defensa superior. Esto puede ver claramente durante la Guerra de las Galias, conflicto bélico en el que las legiones de Julio César, atacando de forma compacta y escalonada, podían sincronizar las filas para rotar durante el mismo combate a los hombres agotados y heridos de las primeras lineas por hombres frescos de las líneas traseras. Dicha táctica ponía en serios problemas a los desorganizados Galos, quienes debían enfrentarse constantemente contra hombres frescos y de espíritu renovado.

Sin embargo, decir que la espada gladius era útil sólo en combate cerrado sería una injusticia para con tan formidable pieza bélica. Esta no sólo era útil en el ataque de perforación sino que presentaba también un buen desempeño en el combate libre. Por ejemplo, si ocurría un flanqueo por parte del enemigo y la estructura compacta de la cohorte se veía comprometida, la espada gladius servía perfectamente como una espada de lucha y corte, dándole así al legionario la oportunidad de seguir combatiendo eficientemente en caso de que las cosas no resultaran como el general o el centurión lo deseaban.

La hoja

La hoja de la gladius era su principal y más importante ventaja. Su diseño variaba dependiendo del tipo de gladius pero mantenía una línea general. Veamos sus características principales:

  • De unos 60 centímetros de largo
  • Hecha de hierro tratado por carbunización -como la galvanización actual pero con carbón-.
  • Hoja de doble filo, de cruce de hoja romboide. Esto la hacía un poco más pesada pero le daba la estabilidad necesaria para un ataque alineado con el codo.
  • Diseñada para perforar, pero a su vez era eficiente en combate cortante.
  • Recta y ancha, aunque algunas gladius tenían su hoja acinturada.
  • Punta en V alargada, esta era su principal característica de perforación. El largo de la punta le otorgaba menor superficie de contacto y por ende menor roce. Ideal para traspasar una cota de mallas o un escudo de madera.

La empuñadura

La empuñadura de las gladius era casi exclusivamente hecha de madera, aunque versiones más distinguidas, para rangos más altos, la tenían de hueso o marfil. Las que se hacían con madera generalmente eran tratadas con distintos aceites para evitar que la madera se descomponga, y además darle una mejor textura y resistencia.

El pomo, es decir la esferula que aparece al final de la empuñadura de la espada, era esférico -salvo en algunas Pompeii que era un círculo chato- cuya función era la de evitar que la espada se zafase de la mano del legionario y a su vez darle un contrabalance al peso de la hoja.

Fotografía mostrando las empuñaduras de distintas espadas gladius.
Diferentes tipos de empuñaduras con sus pomos -esferas de arriba-; sus mangos -el centro acanalado-; y sus guarda manos -la unión entre la hoja y la empuñadura.

Al guardamano, la figura romboide que está entre la empuñadura y la hoja, y que protege la mano del soldado del filo de las espadas enemigas, generalmente se le colocaba una pieza de latón. De esta manera si se entraba en un combate de espada contra espada intenso y se sufría un golpe recto en el guardamano propio, la espada enemiga no atravesaría la madera infligiendo un daño terrible en la mano del legionario que la empuñaba. 

Más allá de que en algunas películas se muestren las empuñaduras de las gladius talladas y decoradas esto era extremadamente raro. Y el hecho de que la gran mayoría fuese de madera, lamentablemente, hizo que sólo una extremadamente pequeña cantidad de empuñaduras llegue en buenas condiciones a nuestros días. Un detalle que se hace reconocible instantáneamente en las gladius es que el mango de la empuñadura estaba formado por medios círculos pegados unos con otros. Esto no era meramente decorativo, sino que le otorgaba un agarre y comodidad sin igual además de limitar o eliminar la posibilidad de que zafara la mano del legionario por el mango tras un golpe fuerte.

Tipos de espadas gladius y sus diferencias

Aquí veremos algunas observaciones sobre cuales eran las diferencias entre los diferentes tipos de gladius. Para esto nos valdremos de dos excelentes gráficos que nos detallarán en gran medida en qué variaba cada una. Las espadas están acomodadas de la siguiente manera de izquierda a derecha: Mainz, Fulham y por último dos Pompeii.

Various tipos de espadas gladius sobre una manta.
Tipos de gladius.

A primera vista vemos que la Mainz presentaba un leve acinturamiento en la hoja -es decir que los filos eran paralelos y curvados y no paralelos y rectos-. Esto marca su parentesco más cercano con la Hispaniensis que presentaba una cintura considerable.

Vemos que la Fulham tiene una hoja menos ancha y un poco más corta, pero su punta es considerablemente más larga. También notamos una disminución en el pomo de la Fulham. Si bien esto es relativo, ya que el pomo incluso variaba de espada a espada.

Al ver las siguientes dos espadas -que son dos Pompeii- vemos como ya se comienza a abandonar la punta en V extremadamente alargada, se mantiene el ancho de hoja de la Fulham, pero se aumenta su largo y justamente con este aumento de longitud y disminución del largo de la punta esto nos indica que ya era una espada más de combate por corte, si bien su utilización seguía siendo primordialmente para dar muerte por penetración.

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