La guardia pretoriana

La Guardia pretoriana (en latín: cohortes praetoriae) fue la fuerza militar de élite por excelencia del Imperio romano. En el presente, y a pesar de sus destacados logros en el campo de batalla, no son recordados por sus destrezas marciales y heroicas victorias, sino que, por el contrario, se han convertido en uno de los mayores ejemplos de los excesos de poder y la corrupción política en el Imperio romano. Una fuerza que en sus inicios más tempranos tuvo a cargo la protección del emperador y su familia, en sí guardianes de la institución imperial, para luego convertirse en una fuerza militar de élite que protegía a Roma en los momentos más difíciles, y que con el paso del tiempo terminó convirtiéndose en uno de los mayores causantes del deterioro institucional romano. Siendo artífices de algunas de las mayores crisis institucionales del Imperio y el asesinato de varios emperadores.

Como ya hemos mencionado, los pretorianos son célebres no por su misión original sino por sus acciones posteriores. Famosos son los episodios históricos de emperadores asesinados directa e indirectamente por la Guardia. Sin embargo, los pretorianos no siempre fueron un ejemplo de corrupción extrema. Hubo un tiempo, aunque históricamente breve, en el que la Guardia pretoriana realmente respondía a los intereses romanos. En este artículo hablaremos de los orígenes de la Guardia, su misión, características y tareas, así como de su gradual deterioro.

Ilustración de soldados pretorianos en batalla.
Los pretorianos fueron el nervio del ejercito que Marco Aurelio formó para enfrentar a los germanos que invadían la campiña italiana.

Etimología

El significado etimológico de la palabra pretoriano está muy ligado a Roma y su pasado. Durante las campañas militares el comandante en jefe de un ejército, como podía ser un legado (similar a un general de alto rango en la actualidad) y muchas veces un pretor (magistrado que oficiaba como juez y muchas veces como gobernador militar en las provincias), tenía su propia ubicación especial dentro del campamento militar o fuerte de campaña denominada como el Praetorium -pretorio en español-. En esta ubicación se construía la tienda de campaña del líder militar y se llevaban a cabo las reuniones con los oficiales superiores de la legión. Con el fin de evitar asesinatos a manos de traidores o enemigos infiltrados, estos comandantes escogían de entre sus filas a los mejores soldados romanos y a los hijos de familias notables realizando su aprendizaje militar, quienes tenían la misión de protegerlos contra cualquier atentado. Estos soldados no solo recibían beneficios económicos por sobre el común del ejército, sino que además eran beneficiados con prestigio y honores. Todo lo anterior llevaba a que los guardias del pretorio sean leales al líder del ejército y a su vez considerados como los mejores soldados en la legión.

Teniendo en cuenta que los pretorianos se organizaban en cohortes, es simple entender el significado del nombre de la Guardia pretoriana (en latín cohortes praetoriae). «Cohorte de guardias del comandante», o más semánticamente: «Cohortes de protectores del recinto del comandante». Su nombre tenía una significancia directa durante sus orígenes, algo de lo que hablaremos a continuación, ya que la misión original de la Guardia fue la de proteger la figura del emperador durante las campañas militares y en la misma Roma.

Orígenes de la Guardia pretoriana

Si bien la Guardia pretoriana fue una fuerza exclusiva del Imperio romano, uno de los primeros registros escritos existentes de una guardia especial cuya función era la de proteger al comandante de mayor jerarquía en la legión, y la cual era denominada Guardia del pretorio, tuvo su origen durante los tiempos de la República romana. Este escrito hace referencia al general Escipión Emiliano marchando hacia Numancia con todo su ejército y siendo escoltado por una guardia de 500 hombres (ver La guerra de Numancia por Apiano). Finalizada la campaña esta guardia especial es disuelta, pero dicha característica se haría costumbre en campañas militares posteriores convirtiéndose en norma el que cada comandante contara con una guardia especial de confianza. Otro antecedente a los orígenes de la Guardia pretoriana fueron los legionarios denominados como Extraordinarii, quienes ya venían protegiendo a los comandantes de las legiones desde tiempos muy anteriores.

Relieve en mármol mostrando a un grupo de pretorianos con sus armaduras y escudos.
Relieve de los pretorianos de de la dinastía Julio-Claudia, c. 50 dC.

Julio César, Pompeyo Magno, Marco Antonio y todos los generales que participaron en la Guerra civil de finales de la República, y que tanto influenciaron a Octavio Augusto durante su juventud, también poseían una guardia propia de escoltas de confianza. Es así que tanto basado en la costumbre como en la necesidad de protección no solo personal, sino además institucional, y dado el tambaleante estado de la política Romana durante las décadas siguientes al asesinato de Julio César en el Senado, Octavio Augusto crea formalmente una guardia especializada en el año 13 a. C. Esta guardia denominada Guardia pretoriana tuvo como función original la protección no solo del emperador y su familia, sino que también resguardaban a las instituciones y los palacios gubernamentales.

No es de extrañar que esta guardia haya sido creada en el año 13 a. C., ya que fue en dicho año cuando Octavio Augusto retornó a Roma tras haber pasado varios años en campaña administrando las provincias de Hispania y las Galias. En campaña Augusto contaba con su cohorte de legionarios leales. No obstante, en Roma se encontraría desprotegido contando solamente con los guardaespaldas regulares de las altas magistraturas. Al crear la Guardia pretoriana el emperador no solo incrementa y garantiza su seguridad personal en Roma, sino que además envía un claro mensaje a sus enemigos políticos al recordarles que él no sufriría el mismo destino sufrido por Julio César, su padre adoptivo.

Octavio Augusto, dentro de su sagacidad política y capacidad estratégica, entendió desde un primer momento que no debía, por eliminar un mal menor, crear un mal mayor. Es decir, entendió claramente el peligro que representaba crear una fuerza militar de élite que, con el tiempo, termine obedeciendo a sus propios intereses en vez de obedecer a los intereses del emperador. Es por esta razón que cuando establece a la Guardia pretoriana se asegura de que la misma existiese de una manera totalmente descentralizada, quitándole toda posibilidad de organización y poder de confabulación interno. Si bien la Guardia era la única fuerza militar armada y equipada permitida al sur del Rubicón, esta igualmente se encontraba fuertemente fragmentada. Como veremos más adelante en este artículo, los sucesores de Augusto carecieron de dicha sagacidad política.

Evolución de la Guardia pretoriana

En un principio la legión pretoriana estaba compuesta por nueve cohortes. Según el historiador romano Suetonio (quien dedica su obra maestra Vidas de los doce césares a un pretoriano llamado Gayo Septicio Claro) sabemos que de las nueve cohortes que la conformaban en un momento solo tres se encontraban en los alrededores de Roma. Mientras que las seis cohortes restantes estaban distribuidas entre los pueblos circundantes a Roma.

Cada cohorte pretoriana contaba originalmente con alrededor de 480 hombres, sumando aproximadamente entre 4 y 5 mil hombres en la legión. Tanto el número de cohortes como la cantidad de hombres por cohorte no permaneció estable con el paso del tiempo. No solo varios de los emperadores romanos irían aumentando y disminuyendo el número de cohortes pretorianas, sino que posteriormente de los 480 hombres por cohorte se incrementa el número de pretorianos a unos 980 hombres por cohorte (cohortes milliarias similares a las cohortes prima de las legiones comunes).

  • Durante el período de Augusto: se crea la Guardia organizada en cohortes divididas en centurias. Si bien durante este período la Guardia pretoriana llegó a tener 12 cohortes, tres de estas cohortes son rápidamente convertidas en vigiles. Es decir, cohortes urbanas de vigilantes (podemos entenderlas como una fuerza policial primitiva cuyo objetivo era el evitar desmanes). Tamaño de la guardia: 9 cohortes totalizando alrededor de 4.500 hombres.
  • Durante el período de Calígula: Calígula vuelve a incrementar el número de cohortes a doce. Tamaño de la guardia 12 cohortes totalizando alrededor de 5.700 hombres.
  • Durante el período de Vitelio: debido a los problemas con la Guardia, Vitelio disuelve las cohortes existentes y levanta dieciséis cohortes nuevas con hombres de su confianza. Tamaño de la guardia 16 cohortes totalizando alrededor de 8.000 hombres.
  • Durante el período de Vespasiano: se disminuye el número de cohortes nuevamente a nueve. Tamaño de la guardia 9 cohortes totalizando alrededor de 5.000 hombres.
  • Durante el período de Domiciano: se aumenta el número a 10 cohortes y se aumenta la cantidad de hombres por cohorte. La Guardia permanece con esta configuración hasta que es disuelta. Tamaño de la guardia 10 cohortes totalizando alrededor de 10.000 hombres.

Caballería pretoriana

Aparte de las unidades de infantería la Guardia pretoriana estaba compuesta por un experimentado grupo de jinetes organizados en turmae. Al igual que los soldados de infantería estos hombres eran elegidos de entre los mejores jinetes del ejército Romano. Cada unidad de caballería estaba compuesta por 30 jinetes, y al igual que el número de infantería la cantidad de hombres y el número total de cada cohorte equitata también fue variando a lo largo del tiempo. Con Augusto nos encontramos con 3 unidades, que posteriormente fueron incrementadas a 5, para terminar con 10 unidades por cohorte en el siglo III d. C.

Ilustración de caballeros pretorianos.
Caballería pretoriana, notamos los escudos con el emblema del escorpión.

La fortaleza de los pretorianos

Cuando Octavio Augusto crea a la Guardia pretoriana la misma estaba dividida en diferentes cohortes distribuidas por toda la península itálica. Esto no era algo casual. Siendo Augusto un estratega nato este sabía que si permitía que la Guardia se concentrase en Roma la misma tarde o temprano podría utilizar su superioridad militar para desestabilizar al Imperio. Con la muerte de Augusto, el único emperador que realmente tuvo control total sobre los pretorianos, sus sucesores comenzaron a aceptar las demandas de los líderes pretorianos a cambio de obtener favores políticos, y los temores de Augusto se volverían póstumamente una realidad.

El prefecto pretoriano Lucio Elio Sejano, tras una efectiva y muy poco ética serie de intrigas de bajo perfil -Tácito se refiere a este como: «Un pueblerino embustero»- logra convencer al emperador Tiberio (sucesor inmediato de Augusto) de reunir a la mayoría de las cohortes de la Guardia pretoriana en un fuerte en las afueras de Roma bajo la excusa de poder contar constantemente con las tropas a su disposición. Tiberio acepta a cambio de que la Guardia intimide o asesine a sus rivales políticos, y a partir del año 23 d. C. los pretorianos comienzan a concentrarse en una fortaleza construida sobre las murallas de Roma denominada como el Castrum pretoriano.

Artículo principal sobre el castrum de los pretorianos.

Imagen de un mapa de Roma mostrando la ubicaci´`on de la Castra Pretoriana.
Ubicación del castrum pretoriano en la Roma Imperial.

Speculatores augusti, los guardias del emperador

Los Speculatores Augusti eran la porción de la Guardia pretoriana que protegía directamente al emperador, es decir, los pretorianos que rodeaban y protegían al líder máximo de Roma en todo momento y en cierta manera los que mantenía la misión original de la Guardia. Los mismos estaban comandados por un centurión especial denominado como el Centurio Speculatorum, el cual estaba caracterizado por ser el más prestigioso de todos los comandantes de campo. Una de sus características principales, a nivel de insignias, era la utilización de unas caligae especiales. La función de estos guardaespaldas se volvió con el pasar del tiempo de mayor importancia. En especial cuando la Guardia pretoriana comenzó a divergir de su función original de proteger al emperador y su familia para convertirse en una fuerza militar de élite.

Artículo principal sobre los Speculatores Augusti.

Equipo, armamento, sueldo

La guardia pretoriana contaba con sus propios emblemas de batalla y percibía una paga muy por encima del resto de las fuerzas armadas romanas. Paga que, buscando la lealtad de los pretorianos, era comúnmente incrementada por cada nuevo emperador. Así mismo poseían su propio sistema de mando y jerarquías de rango.

El ingreso a la Guardia era muy riguroso. En primer lugar el aspirante debía servir durante un tiempo en las legiones regulares de Roma para luego ser recomendado a la Guardia por un oficial superior. Tras ser recomendados, los aspirantes a pretorianos debían pasar por una serie de rigurosos exámenes diseñados específicamente para solo permitir la selección de los mejores hombres. Estos exámenes consistían en diferentes pruebas físicas y pruebas de destreza marcial.

Para simplificar este tópico lo hemos separado en un artículo aparte, en el cual tratamos en detalle todo lo mencionado anteriormente.

Artículo principal sobre las características de la guardia pretoriana.

Cronología de los pretorianos

  • Augusto: el creador de la Guardia Pretoriana, y el único emperador que logró controlarla y tener su lealtad total.
  • Tiberio: permite que el prefecto pretoriano Sejano construya el castrum de los pretorianos y centralice a la Guardia en Roma.
  • Vespasiano: redujo el tamaño de la Guardia con el fin de hacerla más fácil de controlar.
  • Adriano: crea los Fumentarii.
  • Septimio Severo: desarticula a la Guardia anterior y crea una nueva Guardia con sus hombres leales.
  • Diocleciano: recorta exitosamente el poder de la Guardia.
  • Majencio: fue el último Emperador en tener a la Guardia bajo su mando.
  • Constantino: tras su victoria elimina la Guardia pretoriana y destruye en gran medida el castrum de los pretorianos.
Relieve de Marco Aurelio escoltado por sus guardias.
Relieve de Marco Aurelio escoltado por sus guardias.

Corrupción y excesos

Como mencionamos anteriormente a lo largo de este artículo la Guardia pretoriana no solo se corrompió rápidamente, sino que además se convirtió en una fuerza militar tan poderosa que tuvo a su merced a varios emperadores y figuras del poder político y económico romano. Llegando incluso a instaurar dictaduras leales a sus intereses.

Estos excesos comenzaron durante el reinado del emperador Tiberio, el sucesor inmediato de Augusto, cuando el prefecto pretoriano Lucio Elio Sejano se aprovecha de la paranoia y el poco tacto político del emperador para convencerlo de que hombres leales a Germánico querían destronarlo y hacerse con el poder de Roma. Sejano logra dos victorias significantes a cambio de «defender al emperador de sus enemigos». La primera fue el lograr concentrar a la Guardia en una fortaleza construida sobre las murallas de Roma, el ya mencionado castrum de los pretorianos. La segunda fue el uso indiscriminado de los denominados delatores, quienes tras luego de una denuncia de «traición» podían asesinar una familia patricia y repartir sus bienes. Sejano se vale de los delatores no solo para asesinar a los enemigos políticos de Tiberio, sino que comete un sin fin de excesos prácticamente saqueando a las familias más ricas de Roma bajo falsas acusaciones de traición.

Con el paso del tiempo los pretorianos comenzaron a ganar tanto poder y riqueza que se vuelve prácticamente en norma su envolvimiento en la política romana. Siendo artífices de la caída de emperadores rivales y la subida al poder de emperadores amigos. El siguiente cuadro cita a muy grandes rasgos el accionar de la Guardia en la política romana a lo largo de los siglos:

Emperadores atacados por la Guardia

  • Calígula: primer emperador asesinado por la Guardia.
  • Nerón: expulsado del poder.
  • Galba: asesinado.
  • Vitelio: traicionado por los pretorianos.
  • Domiciano: puesto en el poder por la Guardia y luego asesinado por esta misma.
  • Nerva: muere durante el ataque realizado por los pretorianos.
  • Cómodo: asesinado por el prefecto pretoriano.
  • Pertinax: asesinado por la Guardia (tras luego de solo 86 días de haber sido elegido emperador).
  • Caracalla: asesinado por el prefecto pretoriano Macrino.
  • Heliogábalo: asesinado por la Guardia en el castrum de los pretorianos.
  • Balbino: asesinado.
  • Pupieno: asesinado.
  • Gordiano III: puesto por la Guardia y posteriormente asesinado por el prefecto pretoriano.
  • Aureliano: asesinado por pretorianos de alto rango.
  • Probo: asesinado por legionarios de la Guardia.

Emperadores beneficiados por la Guardia

  • Claudio: puesto por la guardia.
  • Otón: puesto por la guardia (Otón soborna a los pretorianos para que estos asesinen a Galba)
  • Tito: antes de ser Emperador fue Prefecto Pretoriano.
  • Didio Juliano: compró el Imperio a la Guardia con una fuerte suma de dinero.
  • Alejandro Severo: puesto en el poder por la misma Guardia.
  • Maximino el Tracio: puesto por la guardia.
  • Gordiano III: puesto en el poder por la Guardia (y asesinado por esta misma como hemos mencionado en el cuadro anterior).
  • Majencio: puesto en el poder por la Guardia.

El fin de la Guardia pretoriana

Si bien existieron emperadores que lograron con distintos niveles de éxito oponerse o presentar batalla a los abusos de los pretorianos, como por ejemplo Vitelio, quien logra disolver a la Guardia anterior creando una nueva con hombres leales, los pretorianos rápidamente volvían a corromperse. Un claro ejemplo de esto es el trágico final del ya mencionado Vitelio, quien terminó siendo traicionado por los pretorianos luego de que estos jugaran un rol fundamental en los eventos que llevaron a su ejecución a manos de hombres leales a Vespasiano al prohibir su ingreso al Templo de la Concordia y cumplir así los términos de su abdicación.

El fin de la Guardia pretoriana en Roma llega a manos del emperador Constantino I. La Guardia pretoriana, leal al emperador Majencio, emperador que esta misma había ascendido al poder con anterioridad, es derrotada junto al resto de los hombres de Majencio en la batalla del Puente Milvio en octubre de 312 (el prefecto pretoriano en ese entonces, Ruricio Pompeyano, ya había caído en una batalla anterior en Verona ese mismo año). Constantino I entra victorioso a Roma poniendo fin a la Guardia pretoriana e inspeccionando en persona la demolición del Castrum pretoriano.


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