Detalle de una estatua de Hermes.

Hermes, el mensajero de los dioses

Hermes, denominado Mercurio por los romanos, fue el mensajero de los dioses griegos. Amistoso con los mortales, podía cruzar las fronteras entre los mundos mortales y los divinos.

Los dioses olímpicos

Hermes es uno de los Doce Olímpicos. Las diosas y dioses griegos de mayor importancia y poder en la mitología grecorromana.

Artículo principal sobre Los dioses Olímpicos, los dioses griegos más poderosos.

Resumen del dios Hermes

Detalle de la estatue en mármol de Hermes Ingenui.
Hermes Ingenui, réplica romana en mármol del siglo II a.C. de una estatua griega de Hermes (Mercurio) del siglo V a.C.

Nombre romano: Mercurio

Presidía sobre: el comercio, los deportes, los atletas, los ladrones, los viajeros, el cruce de fronteras, y el guía al inframundo. Debido a su sagacidad y a su rapidez mental Hermes se convirtió en el dios patrono de la oratoria y los oradores, la literatura (la poesía en especial) y los poetas, los pastores, la invención, el comercio, y los ladrones.

Padre: Zeus

Madre: Maia

Hermanos: Artemisa, Apolo, Éaco, Angelos, Afrodita, Atenea, Dionisio, las Horas, las Gracias, las Muses, Ilitía, Ersa, Enio, Eris, Hebe, Pandia, Perséfone, Hefesto, Heracles, Ares, Helena de Troya,Minos, Perseo, Radamantis, Litaí, las Moiras.

Hijos: Pan, Hermafrodito, Abdero, Autólico, Eudoro, Angelia.

Símbolos: la talaria (sandalias con alas), el caduceo, la tortuga, la lira, el gallo.

Fiestas y rituales: las Hermeas o Hermaia.

Detalles: Como dios mensajero y capaz de moverse entre los mundos mortales y divinos era el encargado de transportar a los muertos al inframundo.

Hermes, el mensajero de los dioses

Hermes, llamado Mercurio por los romanos, era el dios del comercio, los deportes, los atletas, los ladrones, los viajeros, el cruce de fronteras y el guía al inframundo. Este era luego de Dionisio el segundo olímpico más joven, y uno de sus detalles más interesantes fue el sincretismo a su alrededor. Su padre fue Zeus, el rey de los dioses, y Maia su madre fue la hija del Titan Atlas y una de las siete Pleiades. Zeus y Maia consumaron su acto de amor en una caverna, y Hermes nació ese mismo día. Una de las primeras acciones de este dios bromista fue el robar el ganado de Apolo a manera de broma.

Debido a su rol de viajero y dios del cruce de fronteras y su habilidad para moverse entre los mundos mortales y divinos, era el dios encargado de transportar a los muertos al inframundo. Así mismo, era visto como una deidad que podía interceder entre los asuntos de los humanos y los dioses, enlazando ambos mundos a manera de embajador y mensajero. Además de lo anterior, gracias su sagacidad y su rapidez mental Hermes se convirtió en el dios patrono de la oratoria y los oradores, la literatura y los poetas, los pastores, la invención, el comercio, y los ladrones.

Detalle de una estaua de Hermes.
Copia romana en mármol de una estatua griega de Hermes en bronce. Notamos los dos orificios en su cabeza, los mismos añadían dos alas a la cabeza del dios las cuales se han perdido en el tiempo.

Curiosamente, Hermes era otra de las deidades amistosas con los seres humanos, como era el caso de Dionisio, Hefesto y en cierta medida la sabia diosa Atenea y el dios de la luz Apolo. En efecto, en varios de los mitos podemos ver a este inteligente y sagaz dios realizar todo tipo de bromas contra los otros dioses y en beneficio de los seres humanos.

Esto último es algo que varios autores clásicos mantuvieron. Por ejemplo tanto Homero como Hesíodo representaron a Hermes de dicha manera, es decir un bromista con los otros dioses y amistoso con los seres humanos.

Si bien en los tiempos arcaicos de Grecia Hermes era representado como un hombre de mediana edad con una barba tupida, con el paso de los siglos los artistas le fueron dando un aspecto más jovial y rejuvenecido. En el arte y las estatuas generalmente se muestra a Hermes como un dios joven, extremadamente atractivo, de físico esbelto y con su rostro rasurado.

Hermes era el mensajero por excelencia, no obstante, el dios Poseidón prefería utilizar a su hijo Tritón, el ser mitad hombre y mitad pez, para enviar sus mensajes. Por esta razón se denominaba a Tritón como el mensajero de los mares.

Las Hermeas

Las Hermeas o Hermaia eran las fiestas en honor a Hermes. Las mismas tenían un carácter anual y se festejaban en varias zonas de la antigua Grecia. Generalmente tenían lugar en los gimnasios, ya que Hermes, junto a Heracles, era el protector de dichos edificios.

Durante las mismas se practicaban eventos deportivos como las carreras a pie, las carreras de carros, los concursos de tiro, los concursos gímnicos, la tira de jabalina y demás. Eran especialmente populares entre los jóvenes de Grecia.

Hermes y el comercio

Fotografía de una vasija de Hermes.
Vasija griega de Hermes mostrando al díos son su caduceo y sus sandalias talarias.

Hermes era el dios patrono del comercio, razón por la cual frecuentemente se le representaba vestido con un clámide y un pétaso mientras en su mano sostenía un caduceo. El caduceo era un cetro alado, el cual se utilizaba como símbolo del comercio y de las instituciones griegas dedicadas a las ciencias económicas. Este, generalmente, se representaba como un cetro alado en el cual dos serpientes se enroscaban.

Hermes obtuvo el caduceo de Apolo, cuando este le regaló la flauta de Pan. Según la obra Homérica, el caduceo en un principio eran dos varas o báculos las cuales luego se unieron. Una de estas era la vara del heraldo y la otra era la vara mágica (la mayoría de los olímpicos poseía su vara mágica). Con el tiempo y los distintos mitos estas dos varas se unieron, y los lazos blancos de la vara del heraldo comenzaron a ser representados por los varios artistas como dos serpientes. Las alas es un adorno que artistas posteriores comenzaron a incluir en sus obras, muy posiblemente en referencia a la rapidez de Hermes al moverse entre mundo y mundo.

No obstante, más allá de su representación gráfica, el caduceo ha sido desde sus inicios un símbolo del comercio y la economía. Tarea que ocupaba gran parte del tiempo de Hermes. Debido a su rol como mensajero y su importancia en el comercio, Hermes debía moverse rápidamente entre mundo y mundo, razón por la cual además contaba con las talaria, sandalias aladas que le permitían moverse a grandes velocidades. Las alas eran una temática recurrente, el caduceo tenía alas, su pétaso tenía alas y a veces distintos artistas añadían pequeñas alas directamente a su cabeza.

Un dios negociador

Generalmente Hermes negociaba acuerdos entre los dioses. Cuando Hades secuestró a Perséfone y la llevó consigo al inframundo, Hermes fue el que negoció su liberación a pedido de Zeus. También convenció a Calipso para que suelte a Odiseo, fue además quien retornó a Eurídice de vuelta al inframundo entre varias otras negociaciones entre los dioses y en entre los mortales (en varas ocasiones Apolo también podía servir como intermediario entre dioses y mortales).

Los hijos de Hermes

Ilustración de un caduceo.
El caduceo, el cetro de Hermes.

Hermes tuvo varios hijos, algunos de estos muy curiosos. Con la princesa Dríope tuvo a Pan, un ser mitad hombre y mitad cabra; Hermafrodito con la diosa Afrodita (contrario a la creencia popular este no nació mitad hombre y mitad mujer. Nació como un hombre, no obstante, mientras se encontraba nadando en una fuente natural la náyade Salmacis se enamoró perdidamente de este. Si bien el joven intentó rechazarla en un principio esta se aferró fuertemente a su cuerpo y pidió a los dioses que permitiesen que ambos nunca se separen. Los dioses concedieron este deseo y sus cuerpos se unieron fusionándose en un solo ser.)

Hermes Trismegisto

Hermes Trismegisto fue un interesante movimiento de sincretismo que asociaba al dios egipcio Dyehuty con Hermes. Este nombre significaba «Hermes el tres veces grande», y tuvo un rol de extrema importancia en la literatura ocultista y la alquimia del medioevo y el renacimiento.

De esta figura nace el Hermetismo. Un culto filosófico y religioso basado principalmente en textos pseudoepigráficos hallados en Egipto que, según sus proponentes, se atribuían al mismo Hermes. En el mismo se daba importancia a la tríada hermética (Dios, cosmos y hombre) y se volvió muy popular sobretodo en el Renacimiento.

Este movimiento no solo fue popular entre científicos y alquimistas del Renacimiento, sino que además ganó un gran nivel de popularidad entre escritores y filósofos de la época.

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