Estatua de Dionisio con una corona.

Dionisio, el dios griego del vino, el teatro y la locura

Dionisio, Baco para los romanos, fue el más interesante de los dioses griegos. Dios del vino, el teatro y la locura, su vida estuvo signada por la tragedia y el rechazo.

Los dioses olímpicos

Dionisio es regularmente considerado como uno de los Doce Olímpicos. Las diosas y dioses griegos de mayor importancia en la mitología grecorromana.

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Resumen del dios Dionisio

Estatua de Dionisio.
Estatua de Dionisio representado como un hombre joven. Estatua romana de Baco del siglo II, basada en una estatua griega anterior.

Nombres alternativos: Eleterio

Nombre romano: Baco, Liber

Presidía sobre: la viticultura, el cultivo y la recolección de la vid, el teatro, el éxtasis religioso y la locura ritual.

Padre: Zeus

Madre: Sémele (mujer mortal). En versiones menos populares se indican a Perséfone o a Deméter como su madre.

Hermanos: Atenea, Ares, Artemisa, Helena de Troya, Apolo, Afrodita, Hebe, Hermes, Heracles, Hefesto, Perseo, Minos, las Musas, las Gracias.

Hijos: Priapo, Himen, Toas, Estafilo, Enopión, las Gracias, Comus, Ptono, Deyanira

Símbolos: la viticultura, el vino, el tirso, la piel de leopardo, la pantera, el chita.

Fiestas y rituales: la Dionisia Rural, la Dionisia Urbana las Antesterias y las Leneas.

Detalles: Dionisio es el más joven de los dioses y por ende el último dios en entrar al Olimpo, por esta razón en oportunidades a veces se le considera como parte del mismo y en otras oportunidades de se le considera como fuera del Olimpo, y su lugar es ocupado por la diosa Hestia. Otro detalle de Dionisio es que este, al ser el hijo de Zeus y Sémele, una mujer mortal, no era en ocasiones considerado como un dios propiamente dicho, y se le consideraba como un semidiós o un héroe.

Dionisio, el dios del vino, el teatro y la locura

Dionisio, conocido como Baco por los romanos, es una de las figuras más interesantes de la mitología grecorromana. Este singular dios presidía sobre el vino y la cosecha de la vid, y era junto a la diosa Deméter una de las dos autoridades más importantes relacionadas a la tierra y el cultivo.

Si bien Dionisio presidia sobre la viticultura y el cultivo y la recolección de la vid, una de sus características más interesantes es que este también presidía sobre el teatro, el éxtasis religioso y la locura ritual.

Busto de Dionisio.
Busto de Dionisio.

Dionisio fue el último dios en entrar al Olimpo, por esta razón en oportunidades se le considera como parte del mismo y en otras oportunidades de se le considera como fuera del Olimpo, y su lugar es ocupado por la diosa Hestia. Otro detalle de Dionisio es que este, al ser el hijo de Zeus y Sémele, una mujer mortal, no era en ocasiones considerado como un dios propiamente dicho, y era relegado al estatus de semidiós o de héroe.

Un dios antiguo

Esta dicótoma siempre llevó a Dionisio a verse a si mismo como una paria entre los dioses del Olimpo. Curiosamente, a su vez el mismo es una de las deidades más antiguas de la cultura griega, con evidencias de su culto extendiéndose a miles de años en el pasado, sobre todo en Micenas.

Su antigüedad llevó a que la imagen con la cual era representado cambie considerablemente con el paso de los siglos. Si bien en un principio era adorado como un dios de larga barba y mediana edad, con el paso del tiempo se comenzó a adorar la imagen de Dionisio como un dios lampiño, joven y jovial.

En efecto, los griegos solían llamarlo Eleterio (Eleutherios, el liberador) debido a que sus cultos y rituales incluían en gran medida el emborracharse y el actuar de manera liberada, induciendo así a la locura ritual. Los romanos también tomaron este aspecto de su culto, y el nombre alternativo de Baco en la cultura romana era Liber.

En Grecia y Roma había varios festivales alrededor de Dionisio. Entre estos estaban el menor o la Dionisia Rural y el mayor o la Dionisia Urbana. También se festejaban en su honor las fiestas de las flores, denominadas Antesterias y la Leneas. La mayoría de sus fiestas incluían obras de teatro, comedias y la consumición de vino en grandes cantidades.

Dios o semidiós

Como mencionamos anteriormente, Dionisio era el hijo de Zeus, el rey de los dioses y de Sémele, una mujer mortal y princesa de Tebas. No obstante, este fue un romance trágico. La esposa de Zeus, la reina del cielo, es decir Hera, descubrió el affaire del dios rey y, en un ataque de ira, obligó a Zeus a mostrarse ante Sémele con su verdadera forma, sabiendo que esta moriría ya que este era el destino de todo mortal que viese a un dios en su forma verdadera.

Detalle de la estatua de Sileno.
Sileno. Ubicada en la Sala de las Musas del Museo Pío Clementino, Roma.

Zeus, afligido por la muerte de su amante, tomó el feto del cuerpo de Sémele y lo cosió a uno de sus muslos. Al cabo de unos meses el joven Dionisio nació del muslo de Zeus. Esto, el ser el hijo de un dios y una mortal convertiría a Dionisio en un semidiós o en un héroe. No obstante, aparentemente el hecho de haber estado añadido a Zeus durante su gestación y consumido la sangre del dios, convirtió al joven Dionisio en un dios en todo su sentido.

Debido a que Zeus debía ocultar al infante de la rencorosa ira de Hera, este envía al niño al Monte Nisa para que sea criado por las Ninfas de la lluvia y Sileno. Además de criarlo, Sileno se volvería su mentor durante su juventud.

Fue justamente en dicho monte donde Dionisio cultivo la vid por vez primera e hizo con esta vino por primera vez en la historia para luego viajar por el mundo (muy posiblemente los griegos se referían a Asia) enseñando el arte de la viticultura a los mortales.

Ya adulto, Dionisio volvió a Grecia y subió al Monte Olimpo convirtiéndose así en el último dios en unirse a este selecto grupo de poderosas deidades celestiales, grupo del cual siempre se sintió ajeno y apartado. Dionisio era, en efecto, uno de los pocos dioses amigable a los mortales. Algo semejante ocurre con la figura de Hefesto, Vulcano para los romanos, el dios de la fragua y el fuego, cuya fealdad y deformidades llevaron a que tenga un carácter huraño y a la vez sea relativamente amistoso con los seres humanos.

Otras versiones

Existen versiones menores y menos populares tanto entre los griegos y los romanos que indican a Perséfone o a Deméter como la madre. Estas versiones también incluyen la furia de Hera, ya que esta envía a los Titanes a terminar con la vida del infante Dionisio.

Podemos observar que sin importar la versión, el origen de Dionisio es trágico y problemático en todas estas.

Ariana

Quizás uno de los detalles más importantes de este dios fue su intenso romance y amor por Ariana la princesa de Creta, a la cual rescató de su abandono en la isla de Naxos. Ariana es uno de los personajes más interesantes de la mitología grecorromana ya que su carácter divino o mortal, su familia, sus romances y amistades cambian en gran medida entre autor y autor. Mucho más que los de cualquier otra figura mitológica grecorromana.

No obstante, la versión más conocida en la cultura popular de esta figura viene de una amalgama de los hechos ocurridos entre la Odisea de Homero, el Teseo de Hesíodo y el Teseo de Plutarco. En la versión más popular Ariana fue puesta por Minos a cargo del laberinto. Ariana ayuda a Teseo a vencer al Minotauro y salvar a las victimas del sacrificio.

Es principalmente en el Teseo de Hesíodo donde el romance entre Ariana y Dionisio se describe de mejor manera. En este versión Ariana escapa junto a Teseo tras vencer al Minoturio. Teseo abadona a Ariana mientras esta dormía a orillas de la isla de Naxos y esta es rescatada por Dionisio.

Como ya hemos mencionado, la historia de Ariana cambia en gran medida dependiendo de la obra y el autor, y en algunas versiones se dice que esta ya estaba casada con Dionisio antes de escapar con Teseo. En otras versiones Dionisio se aparece ante Teseo mientras Ariana dormía y le ordena a este que la abandone. En otras versiones, principalmente en las pinturas de las vasijas atenienses, se muestra a Atena obligando a Teseo a dejar a Ariana abandonada.

Pintura de Ariana.
Ariana tras ser abandonada en la isla de Naxos por Teseo.

Ariana le dio varios hijos a Dionisio, entre los que se encontraban Enopión, Estafilo y Toas, y su relación amorosa con Dionisio fue uno de los tópicos favoritos de los artistas Clásicos y del Renacimiento. Ambos contrajeron matrimonio y Dionisio le regaló la constelación de la corona boreal como diadema de matrimonio.

Un destino trágico

No obstante, como varios otros aspectos de la vida de Dionisio, su romance estaría signado por la tragedia. Su amor fue intenso y Ariana le fue fiel. No obstante, la tragedia llamaría a sus puertas cuando Perseo la hiere de muerte en Argos (en La Odisea la diosa Artemisa es quien termina con su vida). No obstante, en otros mitos Ariana termina con su propia vida colgándose de un árbol (esto está relacionado al culto del tejido a su alrededor).

Dolido por su muerte, Dionisio descendió al inframundo gobernado por Hades para estar junto a su madre Séleme y su amada Ariana.

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