El Cursus Honorum

El orden secuencial de cargos políticos, militares y públicos que definieron la vida y el destino de infinidad de nobles romanos.

El Cursus Honorum era el nombre con el que se conocia al orden secuencial de cargos públicos, políticos y militares que un hombre romano de buena familia debía ir asumiendo y completando para así subir en la escala social romana. Los mismos dictarían la vida de gran cantidad de hombres Patricios, e incluso los definirían tras su fallecimiento ya que sus cargos y puestos eran normalmente detallados en sus epitáfios.

De todos los escalafones, los tres principales: el quaestor, el praetor y el consul debían asumirse con períodos intercalados de descanso. Tras ser completados le otorgarían a la persona los rangos de vir quaestorius, vir praetorius, vir consularis.

Vigintivirato

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Tribuno militar

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Los cuestores

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Los ediles

Artículo principal sobre los ediles.

Si bien en un principio existían requerimientos, más que tener 20 años, para ingresar a esta magistratura; tras su oficialización por parte del Senado y sobretodo tras instauración de la Lex Vibia Annalis (180 AC), se sentaron varios requisitos necesarios para poder ser elegido para la función de edil. Con dicha ley se establece un mínimo de 37 años. Ya en el primer siglo AC se agrega al Cursus Honorum estableciendo que un Edil primeramente debía haber ejercido como Cuestor. Tras finalizar su mandato como Edil podría ser elegido para la Pretoría.

Ser edil era considerado como el segundo escalón del Cursus Horum, y dicha magistratura fue ocupada por figuras tales de la talla de Julio César, Agripa y varios otros hombres que han quedado inmortalizados en la historia.

Tribunado de la plebe

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Pretura

El Pretor era el encargado de la administración de la Justicia, asegurando que todas las Leyes Romanas fueran obedecidas y cumplidas. También poseían el Imperivm, es decir el poder  de mando, cuando los cónsules no se encontraban en Roma. Sin embargo siempre se mantenían bajo el margen de instrucciones dejadas por el cónsul y respetando el poder éstos ante todo, ya que eran los verdaderos gobernantes y el Pretor sólo un suplente o asistente. En varias oportunidades -aunque no así en sus primeros tiempos sino ya cuando el número de Pretores era elevado- algunos debieron ocuparse de tareas extraordinarias, como por ejemplo la inspección del gasto de recursos, etc. Tampoco era extraño que un Pretor comandara una legión de la ciudad si la situación lo ameritaba.

Artículo principal sobre los pretores.

Censura

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Cónsul – Dictador

Los cónsules romanos fueron los gobernantes de la República Romana, elegidos de a pares, estos tenían la tarea de dirigir a Roma y reportar al Senado. Para la política Romana nos quedaríamos a medio camino si dijéramos que era sólo una de las magistraturas de mayor peso e importancia. Estaríamos más cerca de entender su alcance si pensáramos que éste cargo llegó a convertirse en una institución y símbolo de Roma en si misma. Desde los inicios de la República los cónsules alcanzaban un poder muy superior al de cualquier otro magistrado romano, de hecho, eran la cabeza política de la República. Según nos relata Polibio de Megalopolis en su trabajo Historia del Mundo, éstos eran muy similares a un tey. Solamente, que mientras un rey ejercía de manera vitalicia, los cónsules cumplían un mandato temporal.

Artículo principal sobre los cónsules.

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