Los nombres romanos, cómo se estructuraban y eran utilizados

Por el nombre de un ciudadano Romano no sólo podíamos saber a qué familia éste pertenecía, sino también a qué sub-rama de dicha familia e incluso qué logros y méritos éste había alcanzado.

Este artículo pertenece a una serie de artículos sobre los nombres romanos.

Los nombres romanos (usted está aquí)
Estructura de los nombres romanos
Cómo los romanos escribían y abreviaban sus nombres y la filiación
Agnomina y cognomen ex-virtue
Los nombres de las mujeres romanas

Introducción

Diosa Nundina.
Relieve de la diosa Nundina amamantando a una criatura.

Uno de los requerimientos necesarios para comprender una civilización en profundidad es analizar cómo en esta se nombraba a las personas. La importancia de esto radica en que al entender el sistema de nombres entendemos uno de los aspectos más importantes de su dinámica social, tradiciones y costumbres. Roma no es la excepción a esta regla, y la manera en la que los romanos eran nombrados nos otorga una visión amplia, rica y provechosa sobre su cultura y costumbres.

Mediante el nombre de un ciudadano romano no solo podemos saber a qué gens este pertenecía, sino también la familia especifica de dicha gens que este era parte. Incluso, como veremos a lo largo de este artículo, mediante una amplia utilización de abreviaturas y signos, los romanos lograban codificar los logros de la persona e incluso su origen paterno junto a su nombre.

Nombrando a los infantes

Es interesante observar que el nombre no era dado el mismo día del nacimiento de la criatura sino, generalmente, unos ocho días después en el caso de las niñas y nueve días después del nacimiento en el caso de los niños. Esto se hacía mediante un ritual de nombramiento honrando a la diosa Nundina, la cual presidía sobre la purificación y el nombramiento de los niños.

Este ritual era considerado como un ritual de mucha importancia en la sociedad romana, y era practicado por todas las clases sociales sin excepción. El mismo no era muy elaborado o complejo, no obstante, era necesario respetar correctamente los tiempos y días.

Estructura de los nombres patricios romanos

En los tiempos antiguos los romanos, incluso los patricios, solamente utilizaban dos nombres, el praenomen y nomen. Un tercer nombre, el cognomen, también era utilizado pero solo en ocasiones. El cognomen comienza a ser formalmente utilizado en documentos oficiales y legales durante la República Romana, razón por la que era normal ver a romanos de familias de mucha importancia anteriores a la República con nombres formados solo por un praenomen y nomen. Los que poseían tres nombres en esa época generalmente era producto de una agnomina -un nombre honorario- y no de un cognomen propiamente dicho.

No obstante, como hemos mencionado, a partir de la República Romana los romanos de originen patricio comenzaron a utilizar formalmente un sistema de tres nombres. Tomaremos a Julio César como ejemplo:

Descripción de los tres nombres romanos.

El praenomen era equivalente a nuestro nombre de pila, nomen indicaba las gens a la que el romano pertenecía y el cognomen indicaba a la familia directa, es decir especifica, de dicha persona. Todo lo anterior, sus abreviaciones e implementaciones se explica en profundidad en el siguiente artículo:

Artículo principal sobre Estructura de los nombres romanos.

La escritura del nombre y sus abreviaciones

Placa romana con nombres
En esta placa dedicatoria a Septimo Severo y Caracalla vemos como se agregaban las abreviaciones, la filiación, los títulos y logros a los nombres.

Los romanos incluían una gran cantidad de información adicional al escribir sus nombres. Las abreviaciones del praenomen, y la información adicional como por ejemplo la filiación o la tribu de pertenencia, eran datos agregados y adiciones utilizadas casi exclusivamente en documentos escritos, placas conmemorativas o cuestiones administrativas. Documentos en los cuales se añadían datos adicionales sobre las personas con el fin de identificarlas de manera más precisa en caso de que haya otras personas con el mismo nombre y a su vez para preservar sus logros y legado.

La praenomia casi siempre se abreviaba. La misma estaba estandariza (ver artículo principal sobre la escritura de los nombres romanos para una lista completa). Por ejemplo, C. siempre era Gayo, Ap. siempre era Apio, etc.

La filiación

Entre la información adicional que se incluía junto al nombre se encontraban principalmente los datos de filiación, la cual indicaba el nombre del padre y del abuelo de la persona así como, en caso de requerirlo, su estado social (por ejemplo si esta era un liberto o un sirviente). Por ejemplo, en el caso de Julio César su filiación en documentos oficiales era:

  • C. IVLIVS CAESAR C. F. C. N.

Lo que se lee como: Gayo Julio César hijo de Gayo, nieto de Gayo.

La tribu de voto y los cargos

Así mismo, también se incluían detalles tales como los cargos cursus honorum que la persona había cumplido y a qué tribu de votación esta pertenecía. Veamos un ejemplo de lo anterior, con Gayo Pompeyo (no confundir con Cneo) perteneciente a la tribu Papiria:

  • C. POMPEIVS L.F. PAP. PRISCVS

Lo que se lee como: Gayo Pompeyo hijo de Lucio, Papiria Prisco

Este es un tema extenso y muy rico, por lo que lo hemos apartado en un artículo específico. Para leer más sobre cómo los romanos abreviaban sus nombres y la información extra que incluían al escribir los mismos, por favor dirigirse al siguiente artículo:

Artículo principal sobre Cómo los romanos escribían y abreviaban sus nombres y la filiación.

Los nombres romanos según Plutarco

Plutarco
Plutarco.

En su trabajo Vidas Paralelas – Gayo Mario, el famoso historiador y escritor Plutarco hace un rico análisis de los nombres Romanos. Veamos que dice:

I.- No podemos decir cuál fue el tercer nombre de Gayo Mario, al modo que no se sabe tampoco el de Quinto Sertorio, que mandó en España, ni el de Lucio Mumio, que tomó a Corinto, porque el de Acaico fue sobrenombre que le vino de sus hechos, como el de Africano a Escipión y el de Macedonio a Metelo. Por esta razón principalmente parece que reprende Posidonio a los que creen que el tercer nombre era el propio de cada, uno de los Romanos, como Camilo, Marcelo y Catón, porque quedarían sin nombre- decía- los que sólo llevasen dos. Mas no advierte que con este modo de discurrir deja sin nombre a las mujeres, pues a ninguna se le pone el primero de los nombres, que es el que Posidonio tiene por nombre propio para los Romanos. De los otros, uno era común por el linaje, como los Pompeyos, los Manlios, los Cornelios, al modo que si uno de nosotros dijera los Heraclidas y los Pelópidas, y otro era sobrenombre de un adjetivo que indicaba la índole, los hechos, la figura del cuerpo o sus defectos, como Macrino, Torcuato y Sila, a la manera que entre nosotros Mnemón, Gripo y Calinico. En esta materia, pues, la anomalía de la costumbre da ocasión a muchas disputas.

Vidas Paralelas – Gayo Mario, por Plutarco

Adoptar y dar el nombre

Entrada la República y el Imperio los romanos con tres nombres, generalmente pero no siempre, eran miembros de la aristocracia patricia o de la alta sociedad. Es por esto que hombres importantes, pero de origen humilde, como Gayo Marius o Cneo Pompeyo solo tenían un praenomen y un nomen. No obstante, cuando un plebeyo se convertía en un «nuevo rico» o un político o militar destacado, podía obtener un cognomen adoptivo.

Adopciones políticas

Un hombre que no tuviese un descendiente masculino, en los tiempos republicanos, podía adoptar y pasar su nombre a un hijo adoptivo. Generalmente la persona adoptada cambiaba su nomen y cognomen al de su adoptante y añadía a su vez un segundo cognomen con la terminación -anus en referncia a su gens original.

Vemos un ejemplo de esto en el emperador Augusto, cuyo nombre original era Gaius Octavius Thurinus. Cuando es adoptado por César, su nombre pasa a tomar el praenomen, el nomen y el cognomen de este último más la adición de su antiguo nomen transformado en adjetivo. Es por esto que Augusto pasa a llamarse: Gaius Julius Caesar Octavianus. Indicando así su nueva gens y familia, junto a su antigua gens como adjetivo.

Agnomina y cognomen ex-virtue

En raras ocasiones los ciudadanos romanos podían ganar nombres. Estos eran el agnomen y el cognomen ex-virtue. El agnomen era un cuarto nombre honorario el cual se otorgaba trans una gran hazaña y generalmente no se transfería a los descendientes. El cognomen ex-virtue era un cognomen, es decir tercer nombre, que ciudadanos de orígenes no patricios que habían logrado destacarse o ganar mucho poder lograban conseguir para si mismos y su familia. Logrando así asimilarse de mejor manera la aristocracia romana.

Artículo principal sobre Agnomina y cognomen ex-virtue.

Utilización del nombre

El praenomen, es decir el equivalente romano al nombre de pila, no era utilizado con la misma frecuencia con la que nosotros utilizamos nuestros nombres de pila actualmente. De forma general este era relegado o dejado de lado y sólo utilizado en un contexto familiar o intimo para referirse a la persona. El nomen era el nombre que en efecto se utilizaba para referirse a una persona públicamente cuando esta carecía de cognomen-como vimos generalmente en la República antigua o en los plebeyos-. Entre amigos podía utilizarse una combinación del praenomen y el nomen, por ejemplo Marco Antonio se referiría a a César como Gaius, o Gaius Julius. En la vida cotidiana, entre comerciantes y negocios, o entre colegas y compañeros, era el cognomen lo que se utilizaba para referirse a otra persona -y en caso de que careciera de cognomen se utilizaría su nomen-. Cuando se hablaba en un ámbito estrictamente formal, como por ejemplo las sesiones del Senado, generalmente se referían a la persona por sus tres nombres, es decir, su tria nomina.

Los nombres de las mujeres romanas

Mujeres romanas
La siguiente imagen es una fotografía de la megalografía de los Ritos Misterii. Si bien poco es conocido de éstos ritos en ella podemos apreciar los diferentes tipos de vestidos y prendas utilizados por las mujeres.

En los tiempos antiguos de la República las mujeres generalmente sólo recibían un nomen, que era la versión femenina del nomen paterno. Por ejemplo la hija de Julius se llamaría Julia, en caso de una segunda hija, la hija mayor se pasaría a llamar Julia Maior y la menor Julia Minor. En caso de que más hijas nacieran se irían llamando Julia Prima, Julia Secunda, Julia Tertia, etc. Esto, cambia en gran medida a finales de la República y sobre todo durante los tiempos imperiales, cuando un número significante de mujeres en la sociedad romana comenzaron a heredar el nomen y el cognomen de sus padres. Los nombres de las mujeres romanas es un tópico rico y complejo, por lo que le hemos dedicado su propio artículo:

Artículo principal sobre Los nombres de las mujeres romanas.

Los nombres de los esclavos

Un esclavo podía tener un nombre dado por su dueño o bien parte de su nombre antiguo, si es que había sido capturado. Si el esclavo se convertía en liberto, este tomaba el praenomen y nomen de su patrón, si su dueña era una mujer, tomabael praenomen y nomen del padre o esposo de su dueña, dejando su antiguo nombre como cognomen; en el caso de la mujer liberada esta tomaba la versión femenina de su dueño o dueña de nomen y el posesivo del nomen de su antiguo dueño/a.

Esto no indicaba que el liberto se volviera un ciudadano, si es que no era liberado formalmente, ya que carecería de indicación de tribu de voto en su nombre. Por ejemplo si el patrón del liberto fuese Gaius Julius Caesar y su esclavo Vesto, al transformarse en liberto pasaría a llamarse Gaius Julius Vesto.

El sufijo -por

Otra manera en la que los esclavos eran nombrados era agregando el sufijo -por a sus nombres. Este sufijo era una reducción de puer (muchacho). La palabra servus también era utilizada generalmente para escribir su nombre.

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