Los nombres de las mujeres romanas

Si bien en un principio las mujeres no heredaban un cognomen, con la llegada del imperio y el pasar de los siglos las mujeres romanas irían ganando importancia y derechos, llegando a darle su nombre a los hijos.

Este artículo pertenece a una serie de artículos sobre los nombres romanos.

Los nombres romanos
Estructura de los nombres romanos
Agnomina y cognomen ex-virtue
Los nombres de las mujeres romanas (usted está aquí)

Durante la república

En los tiempos antiguos de la República las mujeres generalmente sólo recibían un nomen, que era la versión femenina del nomen paterno. Por ejemplo la hija de un Julius se llamaría Julia, en caso de una segunda hija la mayor se llamaría Julia Maior y la menor Julia Minor; en caso de que más hijas nacieran se llamarían Julia Prima, Julia Secunda, Julia Tertia. Esto, cambiaría en el tiempos imperiales cuando las mujeres comenzaron a heredar el cognomen.

Cuando alguien externo a la familia se quería referir, por ejemplo a la Julia la hija de Julio César, lo haría indicando el caso posesivo del cognomen paterno, y si el padre carecía de uno se haría con el nomen, en caso de estar casada del del esposo. Es así que para referirse a la hija de Gaius Julius Caesar se le llamaría Julia Caesaris. -Julia de César-

Los nombres de las mujeres en el Imperio

Esto cambiaría con el tiempo y para el final de la República y en la época del Imperio Romano veremos un cambio significativo en los nombres de la mujeres, quienes pasarían a heredar el cognomen paterno, pero en su versión femenina, como ya lo venían haciendo los hijos varones. Un ejemplo clásico que se utiliza para referirse a este cambio se da con la primer emperatriz romana, Livia Drusilla, quien era hija de Marcus Livius Drusus y heredaría tanto su nomen como su cognomen pero en su versión femenina.

Otro cambio de gran importancia comienza con Augusto y prosigue por todo el Imperio, este cambio consistía en que el nombre de la mujer reflejaría sus conexiones familiares más importantes, sin importar que ésta se casara. Si ésta mujer había sido hija o nieta, por ejemplo, de un Emperador o un hombre distinguido su nomen no cambiaría por el de la gens de su marido al contraer matrimonio. Manteniendo así reflejado en su nombre la importancia de su linaje distinguido como lo venían haciendo los hombres -pero con la ventaja que si se casaba con un hombre de linaje más distinguido podría cambiar su nombre y ganar mas status-. Para esto también se utiliza un ejemplo clásico: cuando Julia la Mayor, hija del emperador Augusto, se une en matrimonio a Marcus Vipsanius Agrippa. La primer hija de este matrimonio es llamada Vipsania Julia Agrippina, ya que el nomen de la gens Julia era de mayor poder que el de Vispasianus.

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