Pintura de las vestales atendiendo sus rituales.

Las vírgenes vestales, las sacerdotisas que guardaban el fuego de Roma

Durante mil años las vírgenes vestales mantuvieron vivo el fuego sagrado de Roma. Luego de que el emperador Teodosio las obligara a extinguirlo en el año 391, Roma cayó a las pocas décadas.

Las vírgenes vestales, las encargadas del fuego eterno

Fotografía de las estatuas de las vírgenes vestales.
Estatua de una virgen vestal en el Foro Romano.

Desde los primeros tiempos Roma fue acompañada y protegida, simbólicamente, por un grupo de jóvenes mujeres escogidas de muy jóvenes de entre las niñas más perfectas de la ciudad (se entiende que cuando los escritores de la época se referían a estas como perfectas, hablaban de estado de salud y vitalidad). Las vírgenes vestales eran un conjunto de sacerdotisas cuya principal función, entre otras que aquí veremos, radicaba en mantener vivo el Fuego Sagrado de Vesta. Sus orígenes datan desde los inicios cuando Roma no era ni una República ni un Imperio sino una Monarquía. No solo en el tiempo están las Vestales abrazadas a la historia Romana, sino en los sucesos y eventos que le dieron forma a ésta. La madre de Rómulo y Remo, según dice el mito, fue una Vestal, incluso la Roca Tarpeia, símbolo iconico de Roma, fue nombrada en conmemoración a una de éstas mujeres; Eventos legendarios son también atribuidos a éstas, como por ejemplo la salvación de la figura de la Magna Mater gracias una Vestal. Estos son sólo algunos de los sucesos y deberes en los que ellas participaron. No menos importante es la confianza que el pueblo les tenía. Era tal que infinidad de documentos críticos del Estado y reliquias pasaron bajo su cuidado.

En este artículo veremos varios de éstos sucesos, como así también las características y singularidades de éstas sacerdotisas. La importancia de su función, la diosa Vesta y su peso histórico serán también explicados.

La diosa Vesta

La pura e inmaculada diosa Vesta, también conocida como Hestia en Grecia, era la diosa del fuego y la chimenea familiar. Gradualmente se fue convirtiendo en la diosa protectora de Roma cuya llama representaba el bienestar del estado es decir la res publica.

Artículo principal sobre La diosa Vesta.

El fuego sagrado

En los poblados antiguos, y no solo latinos sino de muchas razas y culturas, se solía mantener un fuego comunitario -focus publicus-. La razón de esto era tener una fuente de fuego siempre disponible en caso de que el fuego del hogar se apagara accidentalmente; tengamos en cuenta que en tiempos primitivos encender un fuego podía llegar a ser una tarea verdaderamente dificultosa. A medida que la sociedad fue evolucionando, al menos en Grecia y Roma, este fuego pasaría a ser sinónimo de familia y unidad. Sin embargo, es interesante notar como la problemática antigua, es decir los problemas al poblado que podría traer la extinción de dicho fuego, se trasladarían a la sociedad más avanzada a manera de costumbre. Es decir, el presagio de infortunio que sufriría Roma en caso de que este se extinguiera.

Si el fuego llegaba a extinguirse, como veremos, la Vestal sería castigada en gran medida y rápidamente se iniciarían los preparativos para la nueva ignición de la llama. En los primeros tiempos esto se hacía con unos palillos de madera especiales y posteriormente con un espejo cóncavo -detalle que nos llega de Plutarco en su trabajo Numa- reflejando la luz solar; aunque el método exacto es desconocido. El fuego era renovado todo principio de año -Para los Romanos esto era el primero de Marzo, ver artículo sobre el Calendario Romano.

Como hemos mencionado en los párrafos anteriores esta necesidad antigua del fuego comunal tiene raíces muy profundas en la cultura y estas raíces se trasladaron a costumbres en tiempos posteriores. Junto al mal presagio a causa de la extinción del fuego también se traslada la manera de mantenerlo avivado. En los poblados antiguos era normal que el fuego comunal sea custodiado y cuidado por las jóvenes mujeres de la aldea, que eran en su gran mayoría las jóvenes chicas que todavía no se habían casado y no debían atender a tareas hogareñas. De aquí es que se toman a las Vestales para su cuidado.

Ilustración de las vestales alimentando el fuego sagrado de Roma.
Ilustración de las vestales alimentando el fuego sagrado de Roma.

Orígenes

Como mencionamos uno de los primeros recuentos que tenemos fue el que Eneas seleccionó a las primeras Vestales. Pero los datos más concretos nos llegan de la época donde Roma era gobernada por reyes, quienes tenían a su vez poder de elección según nos cuentan Dionisio y Livio. De Plutarco, en su trabajo Vida, obtenemos que las vestales fueron instituidas por Numa Pompilio, segundo rey de Roma, en el siglo VII aC. Un recuento similar nos llega de Aulio Gellio, escritor y anticuario del segundo siglo, quien comenta que «la primer virgen vestal fue llevada de la mano por Numa Pompilio».

De hecho fueron estos reyes los que establecieron los castigos a las sacerdotisas que rompieran sus votos. Estos votos eran el de castidad recordemos que Vesta era la diosa virgen y pura -sin embargo pasados los años de servicio, como veremos, podían buscar un hombre y casarse si es que lo deseaban-; y el de gran importancia que era mantener vivo el Fuego Sagrado de Vesta. Llama que si se apagaba vaticinaba una tragedia profunda y peligrosa en extremo para la sociedad.

Relieve en mármol mostrando como las vestales mantenían el fuego sagrado.
Relieve de las vírgenes vestales manteniendo la llama sagrada.

La vestal máxima

Fotografía de la estatua de una vestal.
Estatua de la vestal máxima Terentia Flavola.

La Vestal de mayor importancia era la vestalis maxima, o Virgo Maxima, según sabemos vía Ovidio y Suetonio. Su principal tarea era la de presenciar en el Colegio de Pontífices y participar de este.

Las vestales en la sociedad romana

Las Vírgenes Vestales tenían una gran prioridad y prestigio en la sociedad. Eran respetadas y adoradas por todos y cada uno de los ciudadanos Romanos. Su sola presencia por el camino de un condenado a muerte rumbo el verdugo era suficiente para que se absolviera a dicha persona y se le perdonara la vida.

Entre los privilegios con los que contaban se encontraba no sólo el de ser escoltadas por los lictores cuando andaban por las calles sino el de obtener lugares preferenciales y de excelente vista en los juegos y obras teatrales. Más placeres llegaban a ser disfrutados por dichas mujeres ya que eran muy frecuentemente invitadas a suntuosos banquetes donde se servían manjares a los que sólo los ciudadanos más ricos y poderosos de Roma podían tener acceso.

Características de las vestales, elección, vestimenta

Las Vestales servían por 30 años. De estos 30 años 10 eran como estudiante. Elegidas a muy temprana edad por el Pontifex Maximus de entre las niñas de las familias patricias de la ciudad. La vestimenta de una vestal también reflejaba su rango elevado en la sociedad y a la vez su pureza y castidad. Las túnicas que utilizaban eran del más fino lino de color blanco y estaban adornadas con una orla de púrpura. Numa Pompilio fue el primero en delinear que debía hacerse cuando una Vestal rompiera sus votos. Si bien las Vestales que cumplían sus funciones eran tratadas con la mayor admiración y amabilidad, las Vestales que rompían sus votos eran castigadas cruelmente. En más de mil años sólo se conoce de 22 Vestales castigadas por romper sus votos. Se podría deducir que el terror de tal castigo era suficiente razón para no romper sus votos. Pero más allá de esto el motivo más fuerte era la excelente vida en la opulencia y la comodidad que éstas mujeres llevaban. 

Artículo principal sobre Características de las vírgenes vestales .

Ilustración de la ciudad de roma, se detalla el templo de las vestales.
Templo de las vestales en la ciudad de Roma.

Atrium Vestae

Esta era la casa de las Vestales y a la vez un opulento e impresionante palacio de 84 habitaciones. Se encontraba al Este del Foro Romano y ubicado al lado del Domus Publicae, el hogar del Pontifex Maxius. La parte principal de la estructura era el templo circular a Vesta que ocupaba el lugar trasero a la casa de las sacerdotisas. La construcción fue variando considerablemente a lo largo de la historia. Incluso en el año 64 tuvo que ser totalmente reconstruida tras ser consumida por el fuego. Aún hoy en día podemos ver los remanentes de las estatuas de las Vestales ocupar la zona que demarcaba el templo.

Plano de la casa de las vestales.
La imponente y amplia casa de las Vestales.

La Vestalia

La Vestalia ocurría en el mes de Junio entre los días 7 y 15. Era una de las festividades más esperadas y populares de Roma. Donde las Vestales eran figura central.

Artículo principal sobre La Vestalia.

Extinción de la llama

Durante más de un milenio se mantuvieron éstas sacerdotisas cuidando pacientemente la Llama de Vesta. Pero el tiempo y los cambios políticos y culturales del Imperio hicieron que su culto quede prohibido en la era cristiana. Ya que era una tradición pagana muy fuerte y afianzada en los corazones Romanos. Esto la convertía en un blanco preferencial de la nueva religión del estado. La orden se mantuvo vigente hasta el año 391 dC cuando el emperador Teodosio decretara por ley que todo culto y rituales paganos en público quedaban prohibidos y se negaba su práctica. Tras este decreto el templo de Vesta fue cerrado y la Llama sagrada extinta -muchos dicen que por el mismo Teodosio. Las vestales que ocupaban el puesto en ese momento fueron desligadas de sus tareas y la orden continuó su vida ya sólo en la historia, como recuerdo de una de las más grandes y hermosas tradiciones de la edad dorada de Roma. Y tal vez quién sabe, casualidad del destino o justicia poética hacia un Emperador incrédulo, pocos años después de haber sido apagada la llama protectora cae el Imperio Romano Occidental a manos de las tribus bárbaras que invadieron la península.

Pintura de las vestales atendiendo sus rituales.
Pintura de las vestales alimentando el fuego sagrado de Roma.

Vestales famosas

Rhea Silvia

Se dice que la madre de Rómulo y Remo, fundadores de Roma, era una Vestal que había quebrado sus votos de castidad. Su castigo no es claro. Algunas fuentes dicen que fue arrojada al Tíber y otras que fue latigada hasta morir por orden de su tio Amulius. Aunque posiblemente haya sido víctima de ambas.

Tuchia

Esta vestal fue acusada de fornicación y romper sus votos de castidad.Sin embargo, como era de esperar por el rompimiento de sus votos, no fue castigada al demostrar su inocencia transportando agua con un colador. No podemos saber a ciencia cierta que fue lo que realmente ocurrió y el por qué fue perdonada, ya que el suceso es muy contradictorio de por si.

Tarpeia

Esta Vestal traicionó a Roma producto de la ambición y la avaricia. Cuando Roma estaba enfrentada a los Sabinos éstos la convencieron de abrirles las puertas de la ciudad a cambio de lo que ellos cargaran en sus manos. Tarpeia pensando que éstos le darían sus brazaletes de oro abrió las puertas sólo para ser aplastada por los escudos de los soldados enemigos. Después de todo fueron sinceros y sí le dieron lo que tenían en sus manos. Terminada la revuelta el cadáver de Tarpeia fue encontrado y tal era el rencor de los Romanos hacia su traidora sacerdotisa que la arrojaron desde la roca más alta de Roma. Esta roca tomaría su nombre y pasaría a la historia como el lugar de castigo para todo traidor.

Julia Aquila Severa

Esta Vestal levantó un revuelo de enorme magnitud al romper sus votos y contraer matrimonio con el Emperador Elagabalus. Se la debía castigar, pero la crisis política de Roma y el haberse casado con un Emperador lo hacía imposible. Esto la trajo al imaginario popular como una figura infame.

Coelia Concordia

Famosa por ser la última Vestalis Maxima.

Occia

Una de las más famosas Vestalis Maxima. Presidió la orden por 57 años.

Virginia Claudia

Junto a la desesperación que trajeron las derrotas sufridas por Roma durante la Segunda Guerra Púnica se vivió un fervor religioso sin parangón en busca del favor y la ayuda de los Dioses. Cuenta la historia que los Sacerdotes escogieron a la Diosa Cibeles, irónicamente de origen Griego, como salvadora de Roma y la renombraron a Magna Mater. Cuando la estatua de la Diosa estaba siendo llevada a Roma, la nave que la transportaba encalla en la desembocadura del Tíber. Según se dice, y queda en ustedes decidir cuánto hay de leyenda y cuánto no, la Vestal Virginia Claudia fue la que puso la nave a flote y la condujo hasta el corazón de Roma poniendo a salvo a la Diosa y ganando su favor.


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