Biografía de Gayo Julio César, del Triunvirato a la Guerra de las Galias

Su carrera como general, la guerra en las Galias que lo definiría y el comienzo de una alianza que terminaría en tragedia.

Índice de la vida y obra de Julio César.

De su juventud a sus primeros pasos en el poder
Del Triunvirato y la Guerra de las Galias (usted está aquí)
De la guerra civil, al poder absoluto y su asesinato
Adicional: Curiosidades, frases y hechos de Julio César

César aliado a Craso y Pompeyo forja su camino al poder

La muerte de Espartaco, por Hermann Vogel, 1881.
La muerte de Espartaco, por Hermann Vogel, 1881.

Una sucesión de eventos importantes que moldearán el futuro político de Roma ocurren en este período. Entre estos uno de los más importantes fue la rebelión de los esclavos liderada por Espartaco -La cual fue impulsada por las duras condiciones que estos padecían combinada con un fuerte descontento de la clase plebeya-. Dicha rebelión generó una crisis de significante alcance en el seno en el Senado ya que no podían contener política ni mucho menos militarmente a los rebeldes, quienes conseguían triunfo tras triunfo en el campo de batalla encargándose de eliminar una y otra vez las legiones que eran enviadas a reprimir el levantamiento. Con cada derrota la crisis en el Senado aumentaba al punto de poner en peligro las relaciones senatoriales mismas. Ante semejante problema un hombre en cuya vida hizo del oportunismo una de sus mayores herramientas de ascenso se ofrece a eliminar la Rebelión. Este hombre era ni más ni menos que Craso, el más poderoso de los ecuestres, quien se se encarga de lidiar con este asunto siendo César uno de los que lo apoyan. En retorno por su apoyo lo mantiene a su lado y le otorga una buena posición. Craso es exitoso en su empresa y Espartaco es derrotado en el 71 a.C. -por motivos que no discutiremos aquí, pero esta derrota se debe más a un error de Espartaco que a la habilidad militar de Craso-.

Estatua de Julio César.

César continúa fortaleciendo su carrera y engrosando su Cursus Honorum, en el 68 a.C. a los 32 años César es nombrado Cuestor de Hispania -recaudador de impuestos en España-. Además de esto emprende expediciones militares contra tribus rebeldes del área. Podemos marcar este punto en la historia como el lugar de despegue de César, un período el cual le resultó tan fructífero para concretar sus ambiciones que sin duda alguna es aquí cuando nace el César magnánimo. A pesar de haber fallecido hacia ya años la sombra e influencia póstuma de Sula se mantuvo con una fuerza candente, sus enemigos aún le temían estando muerto y era tal este temor que parecían creer que éste fuera a volver a castigarlos, algo que en mayor o menor medida lo afectaba a César quien había sido uno de sus proscriptos y enemigos. Esto, junto con sus ambiciones y maniobras, solía dar una mala impresión de César ante los senadores conservadores -los optimates- que lo asociaban con los movimientos revoltosos -y como veremos más adelante quizá eran sospechas no del todo infundadas-. Como habíamos dicho anteriormente este período fue fundamental para el ascenso al poder de César, con Sula muerto y en una muy buena amistad con Craso, para ese entonces el hombre más rico de Roma y cabeza indiscutida de los Ecuestres, sin dejar de mencionar el gran prestigio militar, político y social que significaba haber derrotado una amenaza tan grande como la presentada por Espartaco. César tenía el camino libre para subir al poder.

Marco Licinio Craso.
Marco Licinio Craso.

La apatía de los senadores no era infundada, cuando César tenía la edad de 23 años en el 77 a.C. Lépido le ofreció participar en una conspiración, aunque la propuesta no fue aceptada. Seguirían las conspiraciones ya que luego se vincularía a César con Catilina, o Cilina dependiendo de la traducción que más nos guste, -Enemigo de los optimates que planeaba llegar al poder por las armas siendo, en el 65 a.C., el principal promotor del levantamiento de la plebe-. Varías fuentes mencionan que tanto César como Craso intrigaron en este período a favor de Catilina, pero luego se arrepintieron. Las consecuencias fueron ambiguas para César; por un lado Craso no se quería ver involucrado en la revuelta y dejó a César por su cuenta, César se refugió en su casa y fue la plebe la que yéndolo a buscar a esta misma lo rescató y obligó al Senado, a riesgo de una rebelión, a re-otorgarle sus privilegios. Es importante destacar que la relación de César y Craso empezó de forma ‘genérica’ y no como un voto de confianza especial hacia César, era normal en Craso otorgar generosos préstamos a jóvenes aspirantes al terreno político para así conseguir futuros clientes políticos.

Viudo de Cornelia, ésta muere mientras daba a luz (68 a.C.) por interés César se une en matrimonio a Pompeya, nada menos que la nieta de Sula. Matrimonio cuyo fin aparente era el tratar de amigarse, o acercarse, más a sus contrincantes en el Senado -pero más bien podemos considerarlo como un gesto de reconciliación entre los bandos de la guerra civil-. Ya en el 65 AC estando en el puesto de obras públicas -Edil curul-. vías. mercados y espectáculos, se dedica a invertir dinero para embellecer el Foro y otras obras públicas, así como darle juegos a la plebe -las diferentes crónicas hablan de los juegos de gladiadores más memorables que se puedan imaginar. De esta manera aumentó su apoyo popular-. También restauró los trofeos del popular Marius, que habían sido extraídos del Capitolino bajo las órdenes de Sila, afianzando y remarcando así su anexamiento a los populares. Plutarco describe estos eventos en la biografía de César:

[…] Como fuese pródigo en sus gastos, parecía que trataba de adquirir a grande costa una gloria efímera y de corta duración, cuando, en realidad, compraba mucho a costa de poco: así, se dice que antes de obtener magistratura ninguna se había adeudado en mil y trescientos talentos. Encargado, después, del cuidado de la Vía Apia, derrochó mucho de su caudal, y como, creado edil, presentase trescientas veinte parejas de gladiadores, y en todos lo demás festejos y obsequios de teatros, procesiones y banquetes hubiese oscurecido el esmero de los que le habían precedido, tuvo tan aficionado al pueblo, que cada uno excogitaba nuevos mandos y nuevos honores con que remunerarle.[…]

Vidas paralelas – Julio César, Por Plutarco
Cayo Mario por John Vanderlyn. César reinstauró sus trofeos como una de sus primeras medidas.
Cayo Mario por John Vanderlyn. César reinstauró sus trofeos como una de sus primeras medidas.

Esta etapa es también fundamental, muchos historiadores opinan que la más importante, refiriéndonos al poder que estaba gestando César. El Senado ve las actitudes pro-populares de César y empieza una campaña para limitar su poder y así derrocarlo, la mecha de esto fue la reinstauración de los trofeos de Mario en el 64 AC, además el negarse a la ejecución de partidarios de Catilina. Es por esta razón que cuando decidió apuntarse al puesto de cónsul los senadores se opusieron fervientemente, pero César en una sagaz estrategia ganó el apoyo de Pompeyo, el cual era representado por la clase empresaria romana, quien aún mucho más importante que su fortuna era su gran apoyo y prestigio militar. En el 60 AC en una muestra de maestría política propone un pacto a Craso y Pompeyo subiendo éstos al poder. César queda con buen prestigio político luego de haber aliado a estos anteriormente enemigos. En el 59 a.C. es declarado Cónsul.

Sin embargo volvamos al episodio de la restauración de los trofeos de Marius en el Capitolino (64 AC). Esta no fue una jugada poco pensada, ni mucho menos poco arriesgada. Plutarco en su biografía de César describe las reacciones de todas las partes ante tan contundente acto:

Eran dos las facciones que había en la ciudad: la de Sila, que tenía el poder, y la de Mario, que estaba entonces decaída y disuelta, habiendo sido enteramente maltratada. Queriendo, pues, suscitarla y promoverla durante el mayor aplauso de su magistratura edilicia hizo formar secretamente las imágenes de Mario y algunas victorias en actitud de conducir trofeos, y llevándolas de noche al Capitolio las colocó en él. Los que a la mañana las vieron tan sobresalientes con el oro, y con tanto arte y primor ejecutadas, estando expresados en letra los triunfos alcanzados de los Cimbros, se llena ron de temor por el que las había allí puesto, pasmados de su arrojo; y ciertamente que no era difícil de acertar. Difundiéndose pronto la voz, y trayendo a todo el mundo a aquel espectáculo, los unos gritaban que César aspiraba a la tiranía, resucitando unos honores enterrados por las leyes y los senadoconsultos, y que aquello era una prueba para tantear las disposiciones del pueblo, a fin de ver si ablandado con sus obsequios le dejaba seguir con tales ensayos y novedades; pero los de la facción de Mario, que de repente se manifestaron en gran número, se alentaban unos a otros, y con su gritería y aplausos confundían el Capitolio. Muchos hubo a quienes al ver la imagen de Mario se les saltaron las lágrimas de gozo, elogiando a César hasta las nubes y diciendo que él sólo se mostraba digno pariente de Mario. Congregóse sobre estas ocurrencias el Senado, y levantándose Lutacio Cátulo, varón de la mayor autoridad entre los Romanos, acusó a César, pronunciando aquel dicho tan sabido que César no atacaba ya a la república con minas, sino con máquinas y a fuerza abierta; pero César hizo su defensa, y habiendo logrado convencer al Senado, todavía le acaloraban más sus admiradores y le excitaban a que pusiera por obra todos sus designios, pues con todo se saldría y a todo se antepondría teniendo tan de su parte la voluntad del pueblo.

Vidas paralelas – Julio César, Por Plutarco

El Triunvirato

El Triunvirato fue una oportunidad dorada para los propósitos y fines de sus miembros. Es lógico asumir que cualquiera de los tres miembros hubiera preferido quedarse con todo el poder, es la naturaleza humana después de todo, pero fueron las características particulares de cada uno de ellos y sobre todo la necesidad de fortalecerse ante sus enemigos las que los llevaron a unirse en este trio de poder. Entre las características más importantes con la que contaba cada uno de los triunviros nos encontramos por un lado la popularidad de César con la plebe, la cuantiosa fortuna y cantidad de propiedades y bienes de Craso, más la influencia militar y senatorial así como el apoyo de las legiones que poseía Pompeyo. Como cónsul César supo manejar la situación política para agradar a los otros dos triunviros, es decir concederles grandes favores legislativos, llegando en algunas oportunidades al punto de forzar la constitución con tal de otorgarles dichos beneficios. En favor de Pompeyo aprobó la ley agraria que favoreció a los legionarios veteranos y en favor de Craso rebajó los tipos de interés que los recaudadores de impuestos debían de pagar al estado. Esto quizá nos es explicado por la importancia que César veía en fortalecer esta unión entre los Triunviros, en oportunidades tan dedicado a esto llegando a entregar a su propia hija a Pompeyo como símbolo de unión -matrimonio que floreció en un gran amor a pesar de haber sido arreglado-. César no sería el único Triunviro dedicado a fortalecer el Triunvirato, cada miembro de este estaba comprometido a desaprobar las leyes que afectaran a alguno de sus miembros.

Los Triunviros.
Los Triunviros.

En su tarea de Cónsul César no solo se preocuparía del Triunvirato, sino que también se dedicaría profundamente a mejorar una sociedad Romana que venía en caída moral y económica producto de tantos años de crisis interna. Instauró medidas en fortalecimiento de la familia, recompensaba económicamente a las mujeres con numerosos hijos; impulsó la restauración de la legislación agraria de los de los hermanos Graco; el otorgamiento de tierras estatales a los ciudadanos pobres con más de tres hijos junto a 20 mil soldados que volvían del frente de batalla -algo que era fuertemente reclamado por Pompeyo para sus veteranos-. Debemos destacar el uso del Acta Diurna -que podría considerarse el primer periódico de la Historia- con la cual se informaba a los ciudadanos de las novedades de la República y las medidas tomadas por su Cónsul.

Tras una sospecha de infidelidad por parte de Pompeya con Clodio Pulcher, César se divorcia de ésta pero no parece importarle demasiado. No es para extrañarnos, después de todo un matrimonio arreglado no es algo a lo que se le guarde mucho cariño. Mientras tanto seguía enfocado de lleno en construir su base de poder, y para esto le era fundamental asegurarse del control del único ejército emplazado en Italia, lo cual logra al declararse gobernador por 5 años de la Galia Cisalpina y Narbonensis -decisión que como veremos le será recompensada enormemente-. Al final de su período como Cónsul asegura la elección de Pisón y Gabinio -o Gavino dependiendo de la traducción preferida- como Cónsules, quedando entonces asegurado el terreno político de Roma bajo su tutela. César tomó a la hija de Pisón, Calpurnia, como esposa. Haciendo, en una movida relacionada, subir como Tribuno de la Plebe a Clodio. Todos éstos nuevos magistrados siendo clientes, en mayor o menor medida, de alguno de los Triunviros. Podemos pensar con toda la razón entonces que éstos, los Triunviros, eran a este punto una monarquía compartida y camuflada como República.

La división de las Galias.
La división de las Galias.

César entonces parte a su nueva provincia la cual se dispone a reorganizar y administrar. Con éste lejos la relación entre los Triunviros, lógicamente, comienza a deteriorarse. Decimos lógicamente ya que es claro el que César era una especie de intermediario, de eslabón, entre éstos poderosos hombres tan rivales en su pasado. Craso que aparentemente no había cerrado las heridas de su antigua contienda con Pompeyo, comienza a utilizar a Clodio como herramienta para deteriorar la posición de éste último; mientras que éste otro utilizaba a Milo para contrarrestar a Clodio, el peón de Craso. Así éstas dos figuras eran manipuladas como piezas de ajedrez en una batalla de intereses entre dos de los más poderosos hombres de Roma, arrastrando de esta manera no sólo a toda la esfera política sino también al pueblo hacia una previsible contienda. Durante este período la capital sufriría una corrupción endémica, y ciertamente una brutalidad como pocas veces antes vista. Los Senadores que no caían al chantaje eran asesinados, los caminos estaban desolados y las guardias urbanas no podían erradicar el crimen razón por la que vivían acuarteladas dejando a las ciudades en la total y brutal anarquía, la cual iba en aumento día a día. Qué más clara señal de la enfermedad de un estado que el ver un ejemplo de la situación desastrosa por la que Roma pasaba políticamente en su cúpula. Nos encontramos con que los votos eran vendidos y en los padrones aparecían individuos que no eran ciudadanos, los cuales figuraban solo para votar por algún ‘patrón’. La violencia También era utilizada a la hora de ganar votos, golpeando a los que votaran ‘erróneamente’ e incendiando sus casas si éstos se ‘equivocaban’ en su voto. Pero toda situación de máxima tensión lleva, inevitablemente, a una ruptura. Si nos encontráramos en la situación de señalar cual fue el momento de ésta ruptura, que desencadenaría los sucesos que uno a otro llevarían a la guerra civil, como si fuera un domino político, indudablemente podemos señalar hacia este particular punto en la Historia como el lugar de quiebre. Pompeyo, por diferentes razones entre las cuales la de mayor peso fue su constante lucha contra Craso, comienza a acercarse al bando contrario de Senadores. En necesidad de aliados buscará la ayuda de Cicerón, quien se encontraba exiliado en Macedonia.

El Triunvirato ya no es ni la sombra de lo que era al momento de su formación, y en su corto tiempo de vida ya sufría de un grave debilitamiento. César, no ignorante de la situación, comienza a tomar noticia de este asunto, por lo que sabiamente decide presidir de mediador, tratando de esta manera intentar salvar la alianza. Esta mediación llega en el 56 AC con el acuerdo de Lucca, donde se restablece la relación entre los Triunviros, al menos se vuelven a soportor. Singular vuelco se logra gracias a una re-distribución de poder,sin duda alguna la única razón por la que se aliaron incluso en el primer momento. Deciden que Craso y Pompeyo serían candidatos al consulado y darían a César los votos necesarios en ciertas medidas que éste necesita. Se le otorgarían poderes proconsulares de Siria a Craso e Hispania y Egipto, que tan funestamente le resultaría luego, a un cliente político de Pompeyo. César podría contar con 4 legiones más -lo que, como veremos, le permitiría concretar la invasión a Britania-.

Grabado representado a un grupo de senadores implorando a Pompeyo que sea convierta en dictador
Grabado representado a un grupo de senadores implorando a Pompeyo que sea convierta en dictador

Mas, no obstante, esta reconciliación fue sólo en realidad un segundo aíre de respiro para una ya muerta alianza. No pasarían más de cuatro años cuando en el 52 AC se desencadenaría el fin del Triunvirato, tras un grave incidente que rompe la relación definitivamente. Con Craso muerto hacia ya un año, en el reino de los Partos -aproximadamente la región que hoy ocupa Iraq- luego de caer en una trampa hábilmente puesta por el enemigo, solo quedaban César y Pompeyo. Tanto Milo como Clodio, ambos sin poder propio ya que eran fichas de César y Pompeyo, utilizaban a los collegia -bandas armadas- para llevar continuamente el caos a sus contrincantes. Es entonces que la situación se descontrola y en una rápida sucesion de eventos Milo mata a Clodio, el pueblo -que desconocía de los negocios sucios de Clodio- se rebela e incendia el Senado, ya que consideraban a Clodio como un mártir y no como el personaje corrupto que realmente había sido con vida. Fue Pompeyo el que, luego de exigirle condiciones al Senado, concurriera con sus legionarios para reprimir la situación de descontrol y revuelta.A causa de ser el ‘salvador’ es entonces declarado por cónsul sin colega -una forma política de decir Dictador- de esta manera Pompeyo tomaría el poder y ya no habría vuelta atrás.

La guerra de las Galias

Estatua del mítico Vercingétorix.
Estatua del mítico Vercingétorix.

Las Galias otorgaban diferentes beneficios tanto económicos como estratégicos a Roma, y tácticamente era invaluable a las ambiciones de César. Teniendo en cuenta su proximidad a Roma y condición de estado fronterizo, así como puerta de entrada terrestre a la península itálica, era fundamental pacificar estas fronteras, ya que cuando estas se encontraban en guerra o rebelión estos hechos alteraban fuertemente la estabilidad de la península. Entre otras ventajas que las Galias otorgaban se encontraba principalmente la cantidad de hombres que daban una facilidad de reclutamiento muy buscada, e igual de importante así era el que estas tierras conformaban el trampolín de intervención a los territorios bárbaros.

Roma se vio introducida en este conflicto, o mejor dicho César contó con la excusa perfecta para introducirse, cuando los Helvecios -Helvetii- quienes entraban por Autun y poco después los Suevos -tribus germánicas lideradas por el rey Ariovisto- cruzando el Rhin con intenciones bélicas y de saqueo, iniciaran una guerra a gran escala contra las tribus celtas de las Galias. Según nos relata el mismo César la horda era masiva, pero más de la mitad de esta estaba conformada por niños y mujeres que acompañaban a los guerreros, junto con sus posesiones materiales. César fue su propio cronista, sus relatos coloridos y detallados junto con ilustraciones -De Bello Gallico, es como se llama dicha obra- enriquecieron y agrandaron los conocimientos que hoy no solo tenemos de su persona sino también de su obra.

Vencidos los helvecios y los germanos César marcha con sus legiones hacia el norte, 57 AC. Tras conquistar diferentes ciudades y pueblos César concurre a Lucca, eventos que mencionamos anteriormente, y obtiene una fuerza necesaria para conquistar sus planes de conquistar Britania -los cuales tenían un simbolismo especial ya que cometería en Occidente lo mismo que Pompeyo ya hiciera en Oriente, conquistar los límites del mundo conocido-. La conquista de Britania, planeada para el 55 AC tuvo que esperar debido a una nueva invasión germana, la cual sería rápidamente reprimida. Una vez solucionados los conflictos con las hordas invasoras César desembarca en Britania con dos legiones y somete a las tribus de Kent. Invasión que bajo ningún motivo fuera exitosa y que obligaría a César a replegarse bajo la necesidad de reformular su estrategia y reorganizar sus tropas. Fracasando en el primer intento pero logrando invadirla en su segundo intento, llegaría en el 54 AC al valle del Támesis, 54 AC. Conquistando gran parte del territorio Británico. 

Asedio de Alesia, la rendición de Vercingétorix.
Asedio de Alesia, la rendición de Vercingétorix.

Pero la situación en la Galia no era calma ni mucho menos pacífica, las tribus galas querían su libertad y no convertirse en un protectorado como así lo esperaban las fuerzas romanas que se encontraban ocupando dichas regiones. Diferentes ataques esporádicos en distintos puntos pertenecientes a las tropas romanas, entre ellos fuertes militares, comenzaron a ocurrir y a escalarse entre si. Siendo un desencadenante y el ataque de mayor magnitud el llevado a cabo por Ambiorix -rey de los Eburones- quien saqueó y quemó el campamento romano en Atuatuca. Tal vez conscientes de las dificultades que César sufría políticamente en Roma, y con la seguridad de que saldrían vencedores dadas ciertas ventajas estratégicas, las diferentes tribus celtas decidieron unirse e ir a una guerra en escala mayor. Fue el jefe Arverno Vercingétorix el encargado de dirigir las fuerzas galas, ya que contaba con el título de jefe de todas las tribus. Luego de una serie de crudas y sangrientas batallas, Vercingétorix se vería obligado a refugiarse en Alesia, donde César lo finalmente venció y capturó, tras ordenar su cautiverio, reteniéndolo prisionero durante 6 años, decretaría su ejecución durante su pompa triunfal. 

A final de cuentas en la Galia Los conflictos habrían durado entre el 58 a.C. al 51 AC. Varias de estas batallas y combates darían como resultado más de 3 millones de muertos, un millón de esclavos, de entre cientos de pueblos conquistados y dejando a Roma como reina indiscutida de Europa junto a César quien no se quedaría atrás y mediante el saqueo de increíblemente opulentos templos Druidas, y una cantidad inconmensurable de esclavos se convertiría en uno de los hombres más ricos y prestigiosos del mundo.

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