Las insulas romanas

A medida que una civilización avanza en complejidad esta se diversifica y se vuelve más compleja. No sólo sus instituciones, profesiones y oficios crecen en complejidad y alcance, sino que también lo hacen sus clases sociales, estructuras, viviendas y así también sus servicios. Roma es el primer ejemplo que tenemos en la Historia de una ciudad sobrepoblada, llegando en un punto a sobrepasar el millón de habitantes, algo que luego llevaría a la humanidad más de 1800 años en volverse a alcanzar. Las grandes masas de población que habitaban la ciudad tenían la necesidad de una vivienda no tan costosa y a su vez fácil de obtener (algo que incluso hoy en día es una tarea muy difícil). Una vivienda quizás sin muchas comodidades ni espacio de sobra, pero un techo al fin que los guarezca del cruel frío en el invierno y del molesto sol en el verano. La sobrepoblación en Roma da así origen a un tipo de viviendas populares denominadas insulas -en latín insulae-, las cuales junto con los edificios de San’a en Yemen son consideradas como uno de los primeros ejemplos de edificios vivienda de varios pisos de altura habitados simultáneamente por docenas de familias.

La ingeniería romana: a pesar de sus pocos lujos y simpleza las insulas era una maravilla de la ingeniería romana, y prácticamente únicas en el mundo. Las mismas pueden considerarse un logro casi tan valioso como las vías pavimentadas que cubrían a Europa y permitían a las legiones moverse rápidamente.

La traducción directa de insula es isla, nombre muy apropiado ya que este tipo de edificio estaba rodeado por calles, y era el equivalente a las manzanas actuales sólo que conformadas por una gran y única estructura. Las mismas comienzan a verse alrededor del siglo III a. e. c., construidas ante la necesidad de darle un hogar a las masas de trabajadores que hacían el funcionamiento de una urbe como Roma posible.

Ilustración de una insula romana.
Ilustración de una insula romana.

Si bien las insulas ofrecían viviendas a un costo alcanzable para la clase trabajadora, la codicia y la especulación las transformó en trampas mortales. Incendios y derrumbes azotaban constantemente a los moradores de éste tipo de construcciones. Lo que llevaría a que con el tiempo a la promulgación de varias leyes que intentaron regular su construcción y ocupación.

Características de las insulas

A continuación veremos las distintas características de las insulas, enfocándonos principalmente en las insulas construidas para la clase trabajadora, ya que eran las más comunes. No obstante, en Roma también hallábamos insulas construidas para clases mejor posicionadas de mucha mejor calidad y mayor confort.

Construcción y estructura

Las insulas eran edificios de 3 a 5 plantas o pisos. Si bien construidas en adobe y madera en un principio, con el paso de los siglos fueron evolucionando en edificios de ladrillo cocido y concreto, siendo las ruinas y restos de estos últimos los que han llegado a nuestros días.

Simples, rústicas y monótonas hacían que, por la falta de regulaciones, muchas veces se conviertan en laberintos de escaleras verticales y apartamentos amontonados unos con otros sin prácticamente la existencia de pasillos internos. Eran de planta cuadrada y no poseían un patio interior, lo que causaba que el tránsito a través de las mismas sea laberíntico y complicado. A su vez las escaleras para el acceso entre los pisos eran por lo general verticales, y atravesaban los apartamentos inferiores en cada piso.

Insula dell'Ara Coeli, una de las insulas mejor conservadas en nuestros días.
Insula dell’Ara Coeli, una de las pocas ruinas de insula que se conservan. La misma fue construida en el siglo II cerca del Capitolino, y permaneció «escondida» durante todo el Medioevo bajo una iglesia para ser descubierta nuevamente a mediados del siglo XX durante las renovaciones de Roma.

Los pisos superiores eran generalmente construidos con materiales más livianos, generalmente exclusivamente en madera, buscando así aminorar el peso estructural.

Poseían balcones y ventanas sin vidrio, las cuales eran tapiadas con madera durante el invierno para evitar el paso del frío. La gran mayoría de las insulas carecían de agua potable y baños, lo que obligaba a la gente a acudir a los baños públicos y las fuentes en el mejor de los casos, o directamente las ventanas durante el invierno o las noches. De hecho, muchos accidentes se producían por la cantidad de deshechos y residuos que salían despedidos de las ventanas, muchas veces impactando sobre los peatones descuidados que deambulaban por los márgenes del edificio (algo que con el tiempo se comenzó a penar severamente).

Hoy en día sólo existen fragmentos de algunas edificaciones, obviamente de las de mejor construcción y materiales, lo que no nos da una visión objetiva de como era las construcciones más precarias. Razón por la cual debemos basarnos en los escritos de la época para comprender los problemas y limitaciones de estos edificios populares.

Los baños públicos: debido a la necesidad de utilizar baños públicos de miles de habitantes que vivían en insultas, los ediles consideraban el mantenimiento de los baños y las fuentes como una de sus tareas prioritarias: Los ediles romanos.

Costo y propiedad

Las insulas eran un equivalente, en disposición, a las manzanas actuales pero dispuestas de manera irregular. Los pisos inferiores eran los más costosos y generalmente estos eran utilizados como comercios con salida a las calles. Los del siguiente piso eran apartamentos usualmente más costosos que los demás y se consideraban «de lujo». Los pisos superiores, de difícil y tedioso acceso eran más baratos e inseguros, sobre todo cuando se producían derrumbes.

La mayoría de los habitantes de las insulas pagaban un alquiler mensual o semanal, y prácticamente era imposible comprar permanentemente uno de los apartamentos de la insula. Esto se debía principalmente a la característica comercial en la construcción de estos edificios, los cuales eran erigidos por un hombre de negocios con el único fin de alquilar los apartamentos.

Distintas insulas para distintas clases

Es muy importante remarcar que no todas las insulas eran iguales, había insulas para trabajadores especializados y profesionales, y por ende con un mayor poder adquisitivo, que tenían un nivel de construcción mucho mejor y de mayor calidad y estabilidad, eran más espaciosas con grandes ventanales y puertas e incluso poseían pasillos y patios internos.

Modelo a escala y reconstrucción de la insula de Crypta Balbi.
Modelo a escala y reconstrucción de una insula construido por el museo de Crypta Balbi. Esta insula fue construida para un sector de la población más pudiente, con una estructura de mejor calidad, ventanas y balcones espaciosos, un patio interno y una fachada decorada.

Problemas y accidentes

Generalmente el lote era comprado por un magnate que invertía en la insula y trataba de sacar el mayor provecho posible de estas. Era una inversión especulativa donde se trataba de invertir lo menos posible, ahorrando en materiales y calidad de construcción y a la vez aprovechando el espacio de la manera más óptima posible para construir la mayor cantidad de apartamentos y pisos posible. Esta búsqueda de una mejor rentabilidad del suelo adquirido llevaba a que algunas insulas superaran los 7 u 8 pisos de altura (algo común hoy en día pero más allá de las capacidades de los materiales y conocimientos ingenieriles de la época).

Los incendios, como dijimos, eran moneda corriente debido a la gran cantidad de madera utilizada en su construcción y la poca separación que existía entre las mismas. De hecho, uno de los factores que promovió la violenta propagación del impresionante incendio que tuvo suceso durante el imperio de Neron fueron las insulas incendiándose una tras otra. Luego de este incendio se construyó una ciudad mejor planificada arriba de las ruinas.

Nota: Si bien la cultura popular dice que el incendio de Nerón fue intencional, no existen bases históricas sólidas para apoyar dicha aseveración.

Restricciones y leyes

Julio César, quizá por haber vivido en una insula en su juventud, fue uno de los primeros lideres en ver los problemas que traían estas estructuras a la salud pública. No sólo en la cantidad de pestes y enfermedades que producía el hacinamiento en tan incomodas condiciones de vida, sino que los incendios y derrumbes se habían convertido en una de las mayores causas de muerte entre la población civil.

Recordemos que estas viviendas no tenían cocinas ni baños y generalmente la gente para calentarse o cocinar empleaba braceros, los cuales eran un peligro mortal en una estructura de madera -esta fue otra de las razones por las cuales se comenzaron a utilizar otros materiales en períodos posteriores-.

El hecho del poco espacio entre estas estructuras hacía que el fuego se propague de una a otra como en un efecto domino. Para evitar esto con el tiempo se fueron promulgando leyes para regular su construcción. Entre las regulaciones y leyes más importantes se encontraban:

  • Julio César estableció una altura máxima de 8 plantas -19 metros- que luego fue ratificada por César Augusto.
  • Otro emperador en ver los problemas de las insulas fue Trajano quien limitó la altura de las insulas a 6 plantas. Luego cuando se comenzó a utilizar ladrillo y concreto aumentó nuevamente la altura.
  • El ambitus fue una restricción de mucha importancia, ya que la misma dictaba una separación mínima entre cada edificio, de esta manera se evitaría la propagación espontanea de incendios.

Dichas restricciones y leyes mejoraron en gran medida la calidad de las construcciones. Se limitaron considerablemente los incendios y derrumbes que tanto eco hacían en los escritores de la temprana República.

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