Los ediles romanos, del edil plebeyo al edil curul

El edil, una de las magistraturas de menor rango en la escala política romana pero a su vez una de las más importantes para el funcionamiento del sistema social romano.

Introducción

La magistratura de los ediles (en latin aedile, plural aediles) tuvo su origen durante los albores de la República romana como consecuencia de las constantes confrontaciones entre plebeyos y patricios. Si bien comenzaron como simples asistentes de los tribunos de la plebe, con el paso del tiempo y su aceptación por el Senado como magistratura formal, los ediles se convirtieron en funcionarios necesarios y fundamentales para el correcto funcionamiento urbano y la organización de Roma. Si bien los ediles cumplían con un sin fin de tareas y obligaciones distintas, los mismos pasaron a la historia como los encargados de velar por la integridad de los edificios y templos, así también como la de ser los organizadores de los juegos y festivales en Roma.

Las ambigüedades de este cargo se hacen más evidentes y notables al ver que en realidad era una magistratura menor, a la cual, sin embargo, aspiraban muchos de los hombres más ricos de Roma, quienes pretendían ganarse el apoyo popular costeando los juegos y festivales de su bolsillo.

Tribuno Graco en pleno acto de oratoria.
Tribuno Cayo Graco en pleno acto de oratoria.

El origen de los ediles

El origen de los ediles como magistratura extraoficial ocurre en el año 494 a.C. junto a los tribunos de la plebe. En un principio no fueron reconocidos por el Senado, y su función, según se cree, era la de simplemente asistir como secretarios a los tribunos de la plebe en sus tareas. Tanto las causas de su origen como las primeras funciones de los ediles no están del todo claras en el presente, ya que el carácter informal de esta magistratura en sus comienzos llevó a que no exista un registro claro de la misma.

Estatua de la diosa Ceres de Mérida.
Estatua de la diosa Ceres de Mérida.

Estudiar el significado etimológico de la palabra edil (aedile en latín) no es, curiosamente, un factor de claridad, sino que trae aún más confusión al respecto. Edil proviene de Aedes, nombre que se asocia con los edificios templo y principalmente con el Templo de Ceres (Aedes Cereris). Esto y el hecho de que posteriormente los ediles fueran los encargados de la restauración y mantenimiento de los templos y edificios públicos, hizo creer durante muchos años que entre sus primeras tareas el mantenimiento de edificios era algo primordial. Sin embargo, hoy se sabe que esto no fue así, ya que, como veremos en el apartado que habla sobre las obligaciones y tareas de los ediles, el mantenimiento de los templos y edificios se les adjudicó oficialmente como tarea mucho tiempo después.

Hoy es aceptado entre los estudiosos que la denominación edil sí nace asociada al Templo de Ceres (Aedes) pero no así asociada a los edificios en sí mismos; sino que es porque allí, en el Templo de Ceres, era donde se mantenían los registros de la plebe, y los ediles eran quienes generalmente trabajaban con estos registros en su tarea de asistir a los tribunos de la plebe. De hecho los ediles fueron creados con el motivo de asistir a los tribunos, oficiales que se encargaban de proteger y velar por los derechos de los plebeyos a nivel ministerial.

Evolución de los ediles

Los primeros ediles

Tras su introducción en el año 494 a.C. la tarea de los ediles fue la de asistir como secretarios a los tribunos de la plebe. Estos trabajaban generalmente en Templo de Ceres, donde se hallaban los registros de la plebe. Posteriormente también se encargarían de organizar distintos festivales y festividades, y durante un tiempo considerable desde su instauración hasta la creación de los ediles curules, no fueron completamente reconocidos, al menos de manera formal, por el Senado.

La introducción de los ediles curules

Según Tito Livio un singular evento transcurre durante el año 365 a. C. cuando una Senatus Consultum agrega un día más a la festividad denominada Ludi Maximi, extendiéndola a cuatro días. Los ediles plebeyos se niegan rotundamente a organizar este cuarto día, y mucho menos costear los gastos del mismo.

A causa de este conflicto se llega a un acuerdo entre ambas partes. Se establece que los patricios paguen por estos gastos extra y a causa de ello, de aquí en más, dos patricios comenzaron a ser elegidos anualmente como ediles curules -Curul justamente haciendo referencia a su estatus patricio, proveniente de la silla curul-. Es así, que entonces, el Senado por su parte termina finalmente reconociendo a los ediles plebeyos como una magistratura oficial del gobierno romano, sellando y formalizando lo acordado con la promulgación de la Lex Furia de Aedilibus.

En un principio los ediles curules tuvieron un poder superior al de los ediles plebeyos -como veremos más adelante con respecto a los Edicta, y con respecto a ciertas funciones policiales-. Sin embargo, gradualmente las dos magistraturas, que en realidad intentaban ser lo mismo pero para distintas clases, se fueron igualando.

También veremos una variación gradual con respecto a los requisitos para presentarse como candidatos a ediles curules. De ser exclusivamente una magistratura patricia se comenzaron a aceptar tanto patricios y plebeyos de manera alterna, para luego ser indiferente la clase social como requisito.

Ediles cereales

Este cargo fue creado por Julio César, para el mismo se elegían dos ediles plebeyos encargados de controlar el suministro de grano hacia Roma. La distribución del grano fue una de las mayores preocupaciones de Julio César, de hecho, cuando estuvo en Egipto tras vencer a las tropas de Pompeyo en la Batalla de Farsalia durante la Guerra Civil, dedicó un tiempo considerable administrar y ordenar el suministro de grano a Roma.

Funciones y tareas de los ediles

Las tareas y obligaciones de los ediles no solo fueron variando ampliamente y se modificaron en alcance e importancia con el pasar de los años, sino que muchas veces llegan a ser extremadamente confusas al mezclarse con las funciones que históricamente se encontraban asignadas a otras magistraturas. En un principio los ediles comenzaron realizando tareas simples, como la de servir de asistentes y secretarios a los tribunos en los archivos de la plebe.

No obstante, con el pasar del tiempo fueron ganando importancia y para el tercer y segundo siglo antes de Cristo los ediles fueron los encargados del mantenimiento de la ciudad y el cuidado y mantenimiento de los edificios públicos y templos.

Durante la República las tareas de los ediles consistían del cuidado de la ciudad, el estado de los edificios públicos, templos, etc., el cuidado de las provisiones y el suministro de grano hacia Roma, así como finalmente la administración de los juegos.

Durante le Imperio, no obstante, las funciones de los ediles fueron disminuyendo en importancia y alcance hasta volverse dicha magistratura en un puesto prácticamente obsoleto solo mantenido en vigencia por una simple cuestión de tradición y nada más.

Artículo principal sobre las Funciones y tareas de los ediles.

Beneficios y diferencias entre curules y plebeyos

Entre las diferentes características y beneficios otorgados a los ediles nos encontramos con una considerable cantidad de poderes y atribuciones. En especial a los curules, quienes poseían distintos privilegios como el de poder sentarse en la Silla Curialis, o vestir la toga pretexta. Poseían, además, el Jus Imaginum, exclusivo a estos era el Jus Edicendi, es decir el poder para promulgar edictos edicta-.

Estos edictos, utilizados para regulaciones mercantiles, si bien solo podían ser promulgados por los curules, los plebeyos podían utilizarlos si así lo requerían en sus tareas o durante una mediación entre dos partes. La única diferencia es que estos últimos no tenían el poder de promulgarlos. En la actualidad se encuentra en tela de juicio el saber si los curules contaban o no con el Imperium (poder de mando militar para comandar tropas).

No obstante, las diferencias gradualmente se fueron desvaneciendo y, si ya de por si es difícil la tarea distinguir entre las funciones de los ediles de las de otros magistrados, aun más complicado es la de distinguir entre las de los ediles plebeyos y las de los ediles curules. De todas maneras sabemos que había juegos y festividades asociadas específicamente a un tipo de edil. Por ejemplo los Juegos Plebeyos -Ludi Plebeii- eran administrados exclusivamente por los ediles plebeyos mientras que los Ludi Magni, Ludi Scenici, y Megalenses por los ediles curules.

Ediles romanos realizando su trabajo.
Ediles romanos realizando su trabajo.

La división de tareas entre los ediles se daba, generalmente, tras cinco días de haber ingresado a la oficina. Por mutuo acuerdo entre los ediles la ciudad era divida por lotes o regiones, donde cada uno trabajaba en su región respectiva.

Cantidad de Ediles

En un principio dos ediles plebeyos eran elegidos anualmente. Con la instauración de los ediles curules pasaron a ser cuatro, dos plebeyos y dos curules. Dicha cifra se mantuvo estática por siglos hasta que en el 44 a. C. fue Julio César quien asignó a dos ediles plebeyos nuevos cuya función sería exclusiva el control y suministro del grano hacia en Roma. Estos dos nuevos ediles pasaron a ser denominados como ediles cereales. No obstante, también poseían algunas funciones policiales limitadas.

La oficina utilizada como factor de incremento en el apoyo popular

Una de las más llamativas características de esta oficina es que, si bien era una magistratura menor, muchos aspirantes a la política romana la utilizaban como plataforma para la ganancia personal de apoyo popular y fama. Esto lo lograban pagando, de su propio bolsillo, fiestas y juegos monumentales. A lo largo de la historia hubo varios ediles que explotaron esto en gran medida, y la cantidad de dinero invertido equivalía a varias fortunas.

Aemilius Scarus Emilio EscaroPasa a la historia como el Edil que más dinero gastó, de su propio bolsillo, durante su término. Además de poner gran cantidad de recursos en el preparado de espectáculos, festividades y juegos también invirtió en la reparación de edificios, templos y gran cantidad de obras públicas. Estas obras le ganaron mucho apoyo ya que ofrecieron gran utilidad a la vida cotidiana en Roma.
Julio CésarEn sus primeras etapas ganó gran parte de su apoyo popular gracias a la inmensa cantidad y calidad de juegos que realizó.
AgripaEs considerado como el último Edil de importancia. Durante su término pagó con dinero propio la reparación de una inmensa cantidad de edificios y caminos. De hecho no tomó dinero del tesoro para sus tareas.

Elección

Plutarco en sus escritos nos ha entregado gran cantidad de información sobre los ediles y elección
Plutarco en sus escritos nos ha entregado gran cantidad de información sobre los ediles y elección

Gracias a los textos de Dionisio sabemos que primeramente eran elegidos por la Comitia Centuriata. Gradualmente y tras una serie de presiones políticas la encargada de hacerlo pasó a ser la Comitia Tributa el comicio utilizado para la elección, donde los ciudadanos ricos no eran tan influyentes en la votación. Tanto los ediles plebeyos como los curules serían finalmente elegidos por esta última.

Plutarco en su obra Vidas paralelas: Gayo Mario, V nos ofrece un recuento vivo y claro de la elección de los ediles.

V.- Después del tribunado se presentó a pedir la Edilidad mayor, porque hay dos órdenes de ediles: el uno, que toma el nombre de las sillas, con pies corvos -Plutarco se refiere a los curules-, en que estos magistrados se sientan para despachar, y el otro, inferior, que se llama plebeyo. Nómbranse primero los de mayor dignidad, y después se pasa a votar los otros. […]

Plutarco, Vidas Paralelas, Tomo III

No obstante, son muchos los historiadores que hoy en día sostienen que el voto era por separado y los plebeyos eran elegidos primero. Es probable que ambas maneras fueran ciertas y esto se deba a un cambio en el método de elección con el pasar de las épocas.

En los tiempos de Cicerón, gracias a sus escritos, obtenemos que la elección era realizada en el Campo de Marte durante el transcurso del mes de Julio. Siendo el cónsul el magistrado que precedía la votación.

Requisitos y Cursus Honorum

Si bien en un principio no existía requisito alguno para ser edil más que tener 20 años, tras su oficialización por parte del Senado y sobre todo tras la Lex Villia Annalis (180 a. C.), se establecieron distintos requisitos. Con dicha ley se establece un mínimo de 36 años para poder asumir la magistratura y en el primer siglo a. C. se agrega al Cursus Honorum. Por último, tras finalizar su mandato como edil la persona en cuestión podía postularse para la pretoría.

Artículo principal sobre el cursus honorum.

Los ediles durante el Imperio Romano

Imagen de la estatua César Augusto durante su tiempo como pontifex maximus
Imagen de la tan famosa escultura de Augusto la cual lo representa oficiando de Pontifex Maximus.

Como gran cantidad de oficinas Republicanas durante la era del Imperio la de los ediles perdió mucha importancia al punto de volverse obsoleta. El primer emperador, César Augusto, la destriparía de varios poderes.

Esto no era relativamente algo malo ya que se asignaron varios poderes que pertenecían a los ediles a magistrados menores especializados en dicha tarea. Por ejemplo la función policial es transferida al Praefectus Urbis; la repartición del grano al Praefectus Annonae; la Regulación religiosa pasaría al mismo Augusto.

En esta misma época perdieron, además, la superintendencia del mantenimiento de templos y edificios. Muchas de sus obligaciones jurídicas serían transferidas al pretor. No obstante Augusto dotó a los ediles curules con la tarea de apagar fuegos, dotándolos de un ejército de 600 esclavos para dicha función; tarea que vale aclarar no duro un tiempo muy prolongado bajo control de los curules ya que posteriormente fue asignada a los Praefectus Vigilum. Incluso las tareas más pequeñas, como el control y pavimentación de los caminos sería derivada a curadores. Por ejemplo los Curatores Viarium se encargarían de las rutas y caminos. 

Qué tareas conservaron los ediles durante el Imperio

Algunas de las funciones que los ediles conservaron por un largo tiempo tras la desaparición de la República están basadas en el control moral. Es decir la regulación y control de prostitutas, baños públicos y tabernas.

Si bien Podríamos pensar que ya en una época temprana del Imperio los ediles se habían convertido en algo obsoleto, es curioso ver que siguieron funcionando hasta el siglo III. De todas maneras, y tras la desaparición de los ediles en Roma, en gran cantidad de municipios y colonias aun existían magistrados que cumplían tareas de edil.