Las Virgenes Vestales

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Las Virgenes Vestales

Creado: 10 de Marzo del 2006
Modificado: 17 de Marzo del 2006 (agregado de contenido)

Categorķa: Cultura, Religion
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Introducción

Desde los primeros tiempos Roma fue acompañada y protegida, simbólicamente, por un grupo de jóvenes mujeres escogidas de muy jovenes de entre las niñas más perfectas de la ciudad. Las Vírgenes Vestales eran un conjunto de sacerdotisas cuya principal función, entre otras que aquí veremos, radicaba en mantener vivo el Fuego Sagrado de Vesta. Sus orígenes datan desde los inicios cuando Roma no era ni una República ni un Imperio sino una Monarquía. No solo en el tiempo están las Vestales abrazadas a la historia Romana, sino en los sucesos y eventos que le dieron forma a ésta. La madre de Rómulo y Remo dicese haber sido una Vestal, incluso la Roca Tarpeia, símbolo iconico de Roma, fue nombrada en conmemoración a una de éstas mujeres; Eventos legendarios son también atribuidos a éstas, como por ejemplo la salvación de la figura de la Magna Mater gracias una Vestal. Estos son sólo algunos de los sucesos y deberes en los que ellas participaron. No menos importante es la confianza que el pueblo les tenía. Era tal que infinidad de documentos críticos del Estado y reliquias pasaron bajo su cuidado.
En este artículo veremos varios de éstos sucesos, como así también las características y singularidades de éstas sacerdotisas. La importancia de su función, la Diosa Vesta y su peso histórico serán también explicados.

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Vesta

La pura e inmaculada Vesta, también conocida como Hestia en Grecia, era la diosa del fuego y la chimenea familiar. Gradualmente se fue convirtiendo en la diosa protectora de Roma cuya llama representaba el bienestar del estado es decir la res publica. Siendo una de las diosas más antiguas, ya que era hija de Rhea y Cronos, era considerada protectora de la humanidad. Si bien en Grecia no se le dio tanta importancia fue en Italia donde existía un culto tan fuerte que un séquito de sacerdotisas sagradas le fue otorgado para ocuparse de su veneración y cuidado.
Para comenzar a comprender la importancia de Vesta primero debemos entender cuan importante era la chimenea familiar para los romanos. En esta parte de la casa no sólo se cocinaban los alimentos sino que también era el altar familiar donde la cabeza familia ofrecía sus oraciones y sacrificios. Vesta era representada antropomórficamente en la forma de una mujer de gran belleza que sostenía un cuenco votivo en una mano y una antorcha en la otra. Fue cortejada por Apolo y Neptuno pero prefirio permanecer pura y virgen. Esto era representado por el fuego sagrado -que los Romanos consideraban como el emblema al fuego de la vida que ardía en el pecho de los seres humanos gracias a Vesta-.Pero es relativo hablar de la figura de Vesta ya que no se ha encontrado una efigie representativa en su templo y la referencia mayormente utilizada de la imagen de dicha diosa proviene del grabado de una moneda. La cual se supone que es Vesta debido a que aparece junto a su templo.
Su festival era la Vestalia, y como veremos este era uno de los eventos con más pompa y de mayor popularidad entre la población Romana. Señal inequívoca del cariño y adoración hacia esta diosa.

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Dos vistas diferentes del Templo Circular de Vesta -Aedes Vestae-. aquí era donde se mantenía la Llama Sagrada de Vesta y donde los rituales más importantes tomaban lugar. El templo de las imágenes no es el original, del que no quedan vestigios, sino del que posteriormente fuera construido por Augusto.

 

 

El fuego sagrado

En los poblados antiguos, y no solo latinos sino de muchas razas y culturas, se solía mantener un fuego comunitario -focus publicus-. La razón de esto era tener una fuente de fuego siempre disponible en caso de que el fuego del hogar se apagara accidentalmente; tengamos en cuenta que en tiempos primitivos encender un fuego podía llegar a ser una tarea verdaderamente dificultosa. A medida que la sociedad fue evolucionando, al menos en Grecia y Roma, este fuego pasaría a ser sinónimo de familia y unidad. Sin embargo, es interesante notar como la problemática antigua, es decir los problemas al poblado que podría traer la extinción de dicho fuego, se trasladarían a la sociedad más avanzada a manera de costumbre. Es decir, el presagio de infortunio que sufriría Roma en caso de que este se extinguiera.
Si el fuego llegaba a extinguirse, como veremos, la Vestal sería castigada en gran medida y rápidamente se iniciarían los preparativos para la nueva ignición de la llama. En los primeros tiempos esto se hacía con unos palillos de madera especiales y posteriormente con un espejo cóncavo -detalle que nos llega de Plutarco en su trabajo Numa- reflejando la luz solar; aunque el método exacto es desconocido. El fuego era renovado todo principio de año -Para los Romanos esto era el primero de Marzo, ver artículo sobre el Calendario Romano-.
Como hemos mencionado en los párrafos anteriores esta necesidad antigua del fuego comunal tiene raíces muy profundas en la cultura y estas raíces se trasladaron a costumbres en tiempos posteriores. Junto al mal presagio a causa de la extinción del fuego también se traslada la manera de mantenerlo avivado. En los poblados antiguos era normal que el fuego comunal sea custodiado y cuidado por las jóvenes mujeres de la aldea, que eran en su gran mayoría las jóvenes chicas que todavía no se habían casado y no debían atender a tareas hogareñas. De aquí es que se toman a las Vestales para su cuidado.

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Orígenes y características

La leyenda cuenta que las primeras Vestales fueron elegidas por el héroe troyano Eneas, quien junto a su presencia también trajo a sus dioses a la Península Itálica. Pero estos relatos no son más que leyendas. Si bien las Vestales existen desde antes, los primeros recuentos escritos los comenzamos a tener con los reyes Romanos. En los tiempos de la Monarquía sabemos que era el rey quien escogía y de hecho fueron estos reyes los que establecieron los castigos a las sacerdotisas que rompieran sus votos. Estos votos eran el de castidad recordemos que Vesta era la diosa virgen y pura -sin embargo pasados los años de servicio, como veremos, podían buscar un hombre y casarse si es que lo deseaban-; y el de gran importancia que era mantener vivo el Fuego Sagrado de Vesta. Llama que si se apagaba vaticinaba una tragedia profunda y peligrosa en extremo para la sociedad.
Las Vírgenes Vestales tenían una gran prioridad y prestigio en la sociedad. Eran respetadas y adoradas por todos y cada uno de los ciudadanos Romanos. Su sola presencia por el camino de un condenado a muerte rumbo el verdugo era suficiente para que se absolviera a dicha persona y se le perdonara la vida. Entre los privilegios con los que contaban se encontraba no sólo el de ser escoltadas por los lictores cuando andaban por las calles sino el de obtener lugares preferenciales y de excelente vista en los juegos y obras teatrales. Más placeres llegaban a ser disfrutados por dichas mujeres ya que eran muy frecuentemente invitadas a suntuosos banquetes donde se servían manjares a los que sólo los ciudadanos más ricos y poderosos de Roma podían tener acceso.
La vestimenta de una vestal también reflejaba su rango elevado en la sociedad y a la vez su pureza y castidad. Las tunicas que utilizaban eran del más fino lino de color blanco y estaban adornadas con una orla de púrpura. En la imagen siguiente podemos ver un muy buen gráfico de dos virgenes donde apreciamos claramente los detalles en púrpura de las orlas de su túnica. Dentro de los distintivos que llevaban encontramos uno de suma importancia, la vitta. Esta especie de vincha era comúnmente utilizada como adorno por las mujeres pero en el caso de las vestales identificaba su posición sagrada en la sociedad. Es por esto que lo primero que se le hacía a una Vestal que rompía sus votos era el despojarla de esta vitta.
El número de vestales se fue incrementando a lo largo del tiempo. En un principio fueron dos, luego cuatro y posteriormente seis vírgenes -Aunque hay recuentos de que hacia el final de los tiempos paganos una séptima virgen fue incluida-. Así mismo como toda hermandad siempre hay una persona que oficia de líder y representante. La Vestal de mayor importancia era la Vestalis Maxima, o Virgo Maxima, según sabemos vía Ovidio y Suetonio. Y su principal tarea era la de presenciar en el Colegio de Pontífices y participar de este.
Durante más de un milenio se mantuvieron éstas sacerdotisas cuidando pacientemente la Llama de Vesta. Pero el tiempo y los cambios políticos y culturales del Imperio hicieron que su culto quede prohibido en la era cristiana. Ya que era una tradición pagana muy fuerte y afianzada en los corazones Romanos. Esto la convertía en un blanco preferencial de la nueva religión del estado. La orden se mantuvo vigente hasta el año 391 DC cuando el Emperador Teodosio decretara por ley que todo culto y rituales paganos en público quedaban prohibidos y se negaba su práctica. Tras este decreto el templo de Vesta fue cerrado y la Llama sagrada extinta -muchos dicen que por el mismo Teodosio-. Las vestales que ocupaban el puesto en ese momento fueron desligadas de sus tareas y la orden continuó su vida ya sólo en la historia, como recuerdo de una de las más grandes y hermosas tradiciones de la edad dorada de Roma. Y tal vez quién sabe, casualidad del destino o justicia poética hacia un Emperador incrédulo, pocos años después de haber sido apagada la llama protectora cae el Imperio Romano Occidental a manos de las tribus bárbaras que invadieron la península.

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Dos Vestales de las cuales podemos apreciar los detalles de su vestimenta. Vemos reflejadas las orlas púrpura que adornaban sus largas túnicas. (clickear para agrandar, abre en nueva ventana)

 

Elección

Como mencionamos uno de los primeros recuentos que tenemos fue el que Eneas seleccionó a las primeras Vestales. Pero los datos más concretos nos llegan de la época donde Roma era gobernada por reyes, quienes tenían a su vez poder de elección según nos cuentan Dionisio y Livio. De Plutarco, en su trabajo Vida, obtenemos que las vestales fueron instituidas por Numa Pompilio, segundo rey de Roma, en el siglo VII AC. Un recuento similar nos llega de Aulio Gellio, escritor y anticuario del segundo siglo, quien comenta que "la primer virgen vestal fue llevada de la mano por Numa Pompilio". Quizá esto fuera lo que posteriormente se convirtiera en tradición, en la época de la República, cuando a la joven niña se la lleve de la mano hacia el templo. Por otra parte en la República la elección estaba completamente bajo criterio del Pontifex Maximus. La elección se hacía entre niñas de 6 a 10 años en perfecta condición física, y cuyos padres vivieran en Italia. Si bien en un principio sólo se seleccionaban niñas de la aristocracia, posteriormente en el tiempo se comenzarían a seleccionar niñas de los ciudadanos cuyas ocupaciones laborales fueran decentes y honradas. La selección -o Capere en Latín- tenía lugar cuando se abría una vacante en la orden. El Pontifex Maximus seleccionaría de entre 20 niñas a una a la que le diría "Te tomo, amada" y la guiaría de la mano hacia su nueva morada. Cabe aclarar que la selección de entre 20 niñas tenía lugar sólo si antes no se presentaba una familia extremadamente prestigiosa ofreciendo a su hija como Vestal. Sabemos que se tomaba a la niña a pesar de que la familia de esta se opusiera a darla. Pero el que una familia aristocratica presentara voluntariamente a su hija se hizo cada vez menos frecuente y comenzaban a poner todas sus influencias políticas en marcha para evitar que alguna de las jóvenes niñas de la familia fuera elegida. Tenemos un relato de la situación gracias a Suetonio quien en la biografía de Augusto -Octavio- nos da el siguiente dice:

Incrementó el número y la importancia de los sacerdotes, así como también sus privilegios. En particular aquellos de las Vírgenes Vestales. Por otra parte, hubo una ocasión en la que se debía elegir una Vestal para ocupar el lugar de otra que había fallecido, y muchos utilizaron todas sus influencias para evitar enviar a sus hijas a correr la oportunidad de ser seleccionadas. El (refiriéndose a Augusto) solemnemente juró que si cualquiera de sus nietas contara con la edad necesaria para ser elegible, el mismo la hubiera propuesto.

 

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Servicio y obligaciones

Las Vestales servían por 30 años. De estos 30 años 10 eran como estudiante -Discipula en Latín-, donde aprendían multitud de significados religiosos y como cumplir sus tareas en el templo; los siguientes 10 en servicio, donde cuidaban la llama y se acometían a contribuir en ceremonias de importancias -entre ellas la Vestalia-; y los siguientes y últimos 10 años como maestras de las jóvenes discípulas. Pasados estos 30 años de servicio podían dejar el templo y casarse si así lo deseaban. Sin embargo la gran mayoría decidía quedarse en el luego de pasado su servicio dado que allí podían vivir bajo un gran lujo y comodidad.
La tarea más importante de una Virgen Vestal era el mantenimiento y cuidado de la Llama Sagrada en el altar de la diosa Vesta. Esta llama era cuida por turnos y su pérdida era castigada con la vida de la Vestal, aunque como veremos por más de mil años muy pocas veces se perdió. Si la llama por alguna razón se apagaba esta, según se cree, era reavivada utilizando luz solar. Aunque no es sabido exactamente el funcionamiento del sistema. Otras tareas de las Vestales radicaban en presenciar varias ceremonias religiosas, especialmente la Bona Dea. Existe entre las más importantes, de sus obligaciones, la purificación de la tierra del Templo, la cual se lograba regándola con agua natural sacada de la fuente dedicada a la ninfa Egeria, tarea que algunas de las Vestales realizarían todas las mañanas. No menos importante era el atesoramiento de ciertas reliquias de carácter religioso como el famosísimo Paladium y el cuidado de documentos estatales y cartas de suma importancia. Muchos aristócratas confiaban en la secrecía de las Vestales y su inviolabilidad para confiarles sus documentos más importantes. Sorprendentemente, al menos para el tiempo decadente y corrupto que nos toca vivir, las Vestales nunca rompieron los votos de confianza.

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La Vestalia

La Vestalia ocurría en el mes de Junio entre los días 7 y 15. Era una de las festividades más esperadas y populares de Roma. Donde las Vestales eran figura central. Durante los festejos las mujeres Romanas que fueran madres, ya que Vesta era la diosa de la familia y la pureza la condición de madre era fundamental para ingresar al templo de las Vestales. Curiosamente la Vestalia era la única oportunidad durante el año en que alguien más allá de las Vestales podía ingresar a este. En el curso de este festival también se preparaba la Mola Salsa. Esta era una especie de torta no comestible de significado puramente religioso.
Diferentes estatuas de la diosa eran transportadas por las calles principales en distintas procesiones públicas. Las Vestales, como hemos dicho, eran figura central de los festejos y eran cortejadas por las matronas -mujeres que tenían un gran poder en la sociedad y economía Romana- quienes las seguían descalzas cantando alabanzas a la diosa Vesta.

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Castigo por romper los votos

Numa Pompilio fue el primero en delinear que debía hacerse cuando una Vestal rompiera sus votos. Si bien las Vestales que cumplían sus funciones eran tratadas con la mayor admiración y amabilidad, las Vestales que rompían sus votos eran castigadas cruelmente. Con Pompilio se establece que el crimen debía ser pagado con la lapidación. Pero un rey posterior, Tarquino, impondría un castigo tan cruel y severo que incluso haría temblar el sólo hecho de pensar recibirlo. Este constaba en que si se encontraba a una vestal culpable de romper sus votos el castigo procedería primeramente con el despojo de la vitta y demás insignias de prestigio y religiosidad de las vestimentas de la sacerdotisa. Posteriormente se la maniataría y pondría en un sudario como si fuera un cadaver. Una vez preparada se la colocaría en una litera con la cual se exhibiría en una procesión por el Foro, tal cual como si fuera un funeral normal. Pero lo macabro del castigo llegaría cuando al llegar al Campus Sceleratus el Pontifex Maximus levantara sus brazos y tras una secreta plegaria una lápida en el piso se abriría y se ubicaría a la Vestal frente a una escalera por la que se la obligaría a descender. La cripta sería cerrada y tapada con tierra. La vestal encontraría una muerte lenta y tortuosa enterrada viva. Para prolongar este sufrimiento agua y comida sería dejada en la cripta. Entre otros métodos de castigo también se encontraba el de latigar a la mujer hasta provocarle la muerte. Este castigo en particular se realizaba antiguamente en el Forum Boarium, el Foro más antiguo de toda Roma.
Si bien los castigos eran brutales muy pocas veces fueron aplicados. En más de mil años sólo se conoce de 22 Vestales castigadas por romper sus votos. Se podría deducir que el terror de tal castigo era suficiente razón para no romper sus votos. Pero más allá de esto el motivo más fuerte era la excelente vida en la opulencia y la comodidad que éstas mujeres llevaban. Muy pocas se arriesgarían a perder los beneficios de ser una Vestal.

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Vestales famosas

Entre las Vestales más famosas, o escandalosas, tenemos las siguientes:

Rhea Silvia
Se dice que la madre de Rómulo y Remo, fundadores de Roma, era una Vestal que había quebrado sus votos de castidad. Su castigo no es claro. Algunas fuentes dicen que fue arrojada al Tíber y otras que fue latigada hasta morir por orden de su tio Amulius. Aunque posiblemente haya sido víctima de ambas.

Tuchia
Esta vestal fue acusada de fornicación y romper sus votos de castidad.Sin embargo, como era de esperar por el rompimiento de sus votos, no fue castigada al demostrar su inocencia transportando agua con un colador. No podemos saber a ciencia cierta que fue lo que realmente ocurrió y el por qué fue perdonada, ya que el suceso es muy contradictorio de por si.

Tarpeia
Esta Vestal traicionó a Roma producto de la ambición y la avaricia. Cuando Roma estaba enfrentada a los Sabinos éstos la convencieron de abrirles las puertas de la ciudad a cambio de lo que ellos cargaran en sus manos. Tarpeia pensando que éstos le darían sus brazaletes de oro abrió las puertas sólo para ser aplastada por los escudos de los soldados enemigos. Después de todo fueron sinceros y sí le dieron lo que tenían en sus manos. Terminada la revuelta el cadáver de Tarpeia fue encontrado y tal era el rencor de los Romanos hacia su traidora sacerdotisa que la arrojaron desde la roca más alta de Roma. Esta roca tomaría su nombre y pasaría a la historia como el lugar de castigo para todo traidor.

Julia Aquila Severa
Esta Vestal levantó un revuelo de enorme magnitud al romper sus votos y contraer matrimonio con el Emperador Elagabalus. Se la debía castigar, pero la crisis política de Roma y el haberse casado con un Emperador lo hacía imposible. Esto la trajo al imaginario popular como una figura infame.

Coelia Concordia
Famosa por ser la última Vestalis Maxima.

Occia
Una de las más famosas Vestalis Maxima. Presidió la orden por 57 años.

Virginia Claudia
Junto a la desesperación que trajeron las derrotas sufridas por Roma durante la Segunda Guerra Púnica se vivió un fervor religioso sin parangón en busca del favor y la ayuda de los Dioses. Cuenta la historia que los Sacerdotes escogieron a la Diosa Cibeles, irónicamente de origen Griego, como salvadora de Roma y la renombraron a Magna Mater. Cuando la estatua de la Diosa estaba siendo llevada a Roma, la nave que la transportaba encalla en la desembocadura del Tíber. Según se dice, y queda en ustedes decidir cuánto hay de leyenda y cuánto no, la Vestal Virginia Claudia fue la que puso la nave a flote y la condujo hasta el corazón de Roma poniendo a salvo a la Diosa y ganando su favor.

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Atirum Vestae

Esta era la casa de las Vestales y a la vez un opulento e impresionante palacio de 84 habitaciones. Se encontraba al Este del Foro Romano y ubicado al lado del Domus Publicae, el hogar del Máximo Pontífice. La parte principal de la estructura era el templo circular a Vesta que ocupaba el lugar trasero a la casa de las sacerdotisas. La construcción fue variando considerablemente a lo largo de la historia. Incluso en el año 64 tuvo que ser totalmente reconstruida tras ser consumida por el fuego. Aún hoy en día podemos ver los remanentes de las estatuas de las Vestales ocupar la zona que demarcaba el templo.

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La imponente y amplia casa de las Vestales.

 

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