El Cónsul Romano

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El Consul Romano

Creado: 14 de Noviembre del 2005
Modificado: 15/11/2005 (agregado de información) -- 16/06/06 (reestructuración)

Categoría: Cargos y magistraturas
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Introducción

Si tendríamos que definir la importancia de un Cónsul para la política Romana nos quedaríamos a medio camino si dijéramos que era sólo una de las magistraturas de mayor peso e importancia. Estaríamos más cerca de entender su alcance si pensáramos que éste cargo llegó a convertirse en una institución y símbolo de Roma en si misma. Desde los inicios de la República los Cónsules alcanzaban un poder muy superior al de cualquier otro magistrado romano, de hecho, eran la cabeza política de la República. Según nos comenta Polibio de Megalopolis en su trabajo Historia del Mundo, éstos eran muy similares a un Rey. Solamente, que mientras un Rey ejercía de manera vitalicia, los Cónsules cumplían un mandato.
El poder de los Cónsules varía considerablemente desde la era Republicana a la era Imperial. De ser un cargo de poder máximo pasaría a ser un cargo honorario, es decir, a convertirse en un título que otorgaba prestigio pero no conllevaba una posición de poder importante. Afortunadamente son significativas las fuentes históricas que poseemos a nuestra disposición, como referencia contemporánea, a las distintas etapas de ésta magistratura a lo largo del tiempo. Razón por la cual se ha podido reconstruir, y revivir, con exactitud el alcance y significado de dicho cargo.

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Orígenes y primeros integrantes

Esta magistratura acompañó a la República desde su nacimiento. Fue instaurada inmediatamente después de la destitución del último Rey de Roma en el 509 ac, Lucio Tarquinio el Soberbio -Lucius Tarquinius Superb- y su principal función fue la de tomar el lugar vacante que dejaba dicho gobernante, refiriéndonos exclusivamente a la organización militar y el poder político. Su sentido no era el de instaurar otro monarca, sino el de disponer de una cabeza gubernamental que sirviera a la vez para llevar el manejo politico, militar y, como veremos, hasta con obligaciones religiosas -ésta ultima tarea en una medida mínima, solo los augurios a las tropas. Los poderes religiosos mantenidos por los antiguos reyes fueron delegados al Rex Sacrorum -que conducía los sacrificios- y al Pontifex-.
Ironicamente los dos primeros Consules, elegidos inmediatamente por el Comicio Centuriado, estaban emparentados al Rey depuesto. Estos fueron Colatino y Lucio Junio Bruto -sobrino de Tarquino-. Sin embargo el primero declinaría al cargo y sería sustituido por Publio Valerio, quien pasaría a la historia bajo el seudónimo de Públicola -que significaba "Amigo del pueblo"-. Los nuevos Cónsules se encargarían que las primeras leyes en ser aprobadas estén dirigidas a la defensa de la República, condenando a muerte a quien intentase proclamarse Rey. Gracias a Plutarco y su trabajo Vidas Paralelas -en el capítulo dedicado a Públicola- tenemos una rica descripción y enumeración de las primeras medidas tomadas por los cónsules, como podremos ver, absolutamente dirigidas a limitar la resurrección de la Monarquía.

Consintió que del consulado participaran y se presentaran a pedirlo cuantos quisieran; pero antes de la elección de un colega, no sabiendo lo que sucedería, y temiendo que se le opusiese o por envidia o por ignorancia, quiso proceder sólo al establecimiento de sus mejores y más saludables leyes. En primer lugar, completó el Senado, que estaba muy falto, porque unos habían muerto bajo el poder de Tarquino y otros después en la guerra, diciéndose que los que nombró fueron ciento sesenta y cuatro. Publicó luego las leyes, de las cuales las que más poder dieron a la muchedumbre fueron: la primera, la que permitió al reo apelar de la sentencia de los cónsules al pueblo; segunda, la que mandó que el que recibiese autoridad que no le hubiese conferido el pueblo, muriera por ella; y tercera, después de éstas, con la que vino en auxilio de los pobres, la que libró de tributo a los ciudadanos, haciendo que todos se aplicaran a los oficios con mayor anhelo. La que se estableció contra los desobedientes a los cónsules no pareció menos popular ni menos hecha en beneficio de la muchedumbre contra los poderosos: imponía, pues, por pena de la desobediencia la multa del valor de cinco bueyes y de dos ovejas.

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Etimología y posibles precursores

El análisis etimológico moderno nos dice que Cónsul significa literalmente "los que van juntos", entendible si vemos la característica principal de dicha magistratura, compuesta por dos gobernantes simultáneos con exactamente el mismo poder. Tradicionalmente se asoció con la palabra Latina consulere -consultar-. Pero no siempre se ha denominado bajo la denominación de "Cónsul" a dicha magistratura, y es esto una pista de su origen. Los Cónsules originalmente eran conocidos como Iudices -jueces- lo que indicaría, aunque sea muy discutido, que el origen de dicho cargo puede haber nacido, o sido inspirado, por el colegio de jueces de Cartago el cual funcionalmente se asemejaba considerablemente al consulado Romano, sólo que era más antiguo. Otro de los orígenes planteados, y actualmente el más apoyado por los estudiosos del tema, es que ésta magistratura Romana se basa en un antiguo modo de gobernar nacido en las tribus de Italia central. Estas tribus contaban con un Summus Meddix y un Alter Meddix -literalmente: El Jefe, y el otro jefe-. Bases históricas de éste sistema político podemos encontrar en los textos de Ennii -Ennius-.
Antiguamente también se denominaba a ésta magistratura como "pretor", -praetorium-, y esto podemos observarlo en los textos de Cicerón referentes al tema. En ellos nos dice que "Pretor" era otro de los títulos utilizados para referirse a los cónsules como administradores de los ejércitos y el Estado. No debemos confundir éste título con el de Pretor que conocemos posteriormente, se los denominaba de esta manera por su autoridad militar, y en cierta manera llamándolos así se los consideraba jefes militares a cargo de funciones políticas, pero esto es discutido ya que muy pocas fuentes los denominan de esta manera -Plinio por ejemplo-.
Sin embargo observamos que los cónsules comienzan a ser denominados como "cónsul" en el año 366 aC. Otra mención, anterior, sobre la fecha en la que se introduce la denominación de "cónsul" a dichos magistrados la obtenemos en los textos de Zonar, donde podemos ver que es en el año 305 aC, aunque ésto no es muy aceptado actualmente.

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Características generales

Para evitar que los elegidos a ocupar el cargo, tan alto y con tantos beneficios, acumularan un poder incontrolable, y también así para evitar que sus decisiones fueran tomadas en base a intereses personales, dos Cónsules eran elegidos simultáneamente. Cada uno tenía el Imperivm, es decir el poder de mando, y más importante aun, el poder de veto sobre las decisiones del otro -algo que ciertamente, en los períodos turbulentos de Roma, trajo muchos dolores de cabeza tanto a los Senadores como a todo el aparato político Romano, pero que al fin y al cabo fue extremadamente útil para evitar tiranos-. No es difícil deducir entonces que para que una orden o comando sea pasada necesitaban estar los dos Cónsules de acuerdo el uno con el otro. No obstante para evitar problemas de gobernación debido a rivalidades o peleas internas, donde un Cónsul vetara constantemente las decisiones del otro, algunos llegaban a acordar de antemano que se alternarían en la gobernación, es decir, uno gobernaría un mes y el otro gobernaría al mes siguiente -como señal de esto solía estilarse que el que se encontrara gobernando en cierto mes sus licores cargarían las fasces, mientras que los Lictores del otro no lo harían-. Las ocasiones donde un solo Cónsul ocupaba la magistratura eran poco comunes y muy especiales, como cuando uno de los dos Cónsules moría faltando poco para terminar el año, o cuando un dictador era instaurado durante una ocasión especial. También en ocasiones de intensos disturbios políticos, como por ejemplo cuando Pompeyo fue declarado "Cónsul sin colega".
Otra medida para evitar instaurar un poder absoluto era la de respetar el tiempo establecido de un año como periodo para ejercer el cargo, donde una vez transcurrido dicho lapso se elegirían dos nuevos Cónsules que reemplazarían a los salientes. Este período de un año era denominado annuum. Un antiguo cónsul podía volver a ejercer nuevamente la magistratura sólo habiendo dejado transcurrir 10 años entre un término y otro, medida que muchas veces no fue respetada como podemos observar en las fechas de las diferentes ocasiones en las que Caius Marius o Julio César ocuparon la oficina. No obstante no era lo usual, generalmente cuando no se respetaban éstas normas era a causa de una gran crisis, y el período de Marius y César estuvo plagado de varias crisis, de hecho tantas que mataron a la República.
Era normal que un Cónsul al terminar su período fuera acogido en el Senado para ocupar una silla como miembros vitalicios. Como vemos, ésta era otra de las razones por la ésta magistratura era tan codiciada. Así mismos éstos pasaban a ser denominados como Consulares -personas que ya habían ejercido el cargo- y tenían uno de los privilegios más importantes de Roma: El de elegir un Dictador en caso de una gran crisis interna o amenaza foránea a Roma.

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Elección

En los primeros tiempos los encargados de elegir a los Cónsules fueron los miembros de los Comicios Curiados -la más antigua de las tres asambleas de votación y conformada únicamente por patricios -. Pero gradualmente debieron de ceder este poder, y muchos otros, a la Asamblea Centuriada. Una vez elegidos asumían el 15 de Marzo. Estos, los elegidos a principio de año, eran denominados como consul ordinarii, y dicho año llevaría sus nombres -"El año del consulado de Marius y Cinna" por ejemplo-. Si alguno de los consul ordinarii moría o renunciaba a su cargo el reemplazante elegido posteriormente era conocido como consul suffecti.
Los cónsules deberían asumir su magistratura en los kalendae o los idus -referirse al articulo sobre el Calendario romano para más información-. Aunque estas fechas fueron variando considerablemente.
En un momento de la historia romana, exactamente cuando el poder se expandió más allá de Italia, y la capacidad de gobernación de dos personas era insuficiente para un territorio tan extenso, nuevos gobernantes con el poder de un cónsul fueron requeridos. Estos fueron los provinciae consulares, los cuales generalmente eran Pretores enviados a dicha provincia.

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Requerimientos

Los requerimientos para acceder a dicha magistratura variaron a lo largo del tiempo. Nos encontramos con que primero la edad mínima era de 43 años, pero luego con la Lex Vibia Annalis el mínimo de edad es reducido. Las variaciones de edades para acceder fueron cambiando hasta quedar en 40 años para los patricios y 42 para los plebeyos. El Cursus honorum -cargos políticos o militares que eran necesarios haber cumplido para acceder a un cargo de importancia- fue establecido en el año 190 ac, también aquí se establece la distancia de 10 años entre cargo y cargo para una misma persona.

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consul
Imagen de un Cónsul y un legado durante una campaña. Distinguimos al Cónsulpor su avanzada edad y su cresta blanca. Es de interés notar en ésta imagen el que fuera representado portando la gladius y el escudo en mano, ya que no era extraño el que un Cónsul se enganche, y muchas veces muera, en batalla.

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En la República

En la era Republicana ocupar oficiar de Cónsul era ocupar el cargo de mayor poder y nivel. Sus acciones y decisiones estaban por y sobre todos, en un principio, solo podían ser restringidaspor escasas oportunidades como un veto consular del otro cónsul o por una revuelta grande en el Senado, o en los momentos de crisis donde un dictador era puesto al poder. Otra limitación al poder de decisión de un Cónsul era si dicha decisión contradecía lo establecido por una ley anteriormente impuesta. Con la instauración de los Tribunos de la Plebe la balanza de poder comienza a equilibrarse ya que éstos contaban con la ventaja de que sus decisiones tenían cierta inmunidad sobre los vetos consulares. De todas maneras los Cónsules tenían el poder suficiente como para frenar o modificar decisiones tomadas por los Pretores, Ediles, Cuestores y otras magistraturas.
Las funciones del Cónsul eran de largo espectro y tenían un largo alcance. Estas iban desde el índole político como la convocación a sesiones del Senado, la formación de asambleas; y de caracter legal como principalmente la formación y proposición de nuevas leyes -hecho que solía traer muchas discusiones-. Otra de sus principales tareas era la de ser los artífices, algo así como el musculo, de las decisiones tomadas por el Senado y del pueblo.
Militarmente tenían un rango equiparable al de los Presidentes actuales y su designación de "Comandantes en Jefe", así mismo sus acciones también incluían el reclutamiento y asignación de las legiones -podemos ver, al menos en los tiempos jóvenes de la República, varias anécdotas y recuentos de cónsules parados en un atrio impulsando a los ciudadanos a unirse al ejército. Lo que nos dice que, a su vez, el resultado de una guerra dependía del carisma del Cónsul-. Los cónsules Romanos también oficiaban como Generales. Cuando la guerra tocaba las puertas de Roma éstos solían dividir el ejército en dos mitades e iban a la batalla junto a sus tropas. Aquí, en la parte militar de su gobierno, es que también cumplían una función de índole religioso. Eran los encargados de recitar los augurios antes de emprender una nueva campaña. Notablemente, como acabamos de ver, no era extraño el que un Cónsul acompañara a las legiones a la batalla, lo que daba como resultado que una cantidad considerable de éstos perdiera la vida antes de terminar su mandato y debieran de ser reemplazados. Si ambos cónsules morían en batalla el Senado declaraba un Interrex.
Al principio de la República solo los patricios eran aptos para el cargo, es decir, solo siendo patricio se podía aspirar a postularse para dicha magistratura. Tito Livio es uno de los autores que nos comenta sobre esta desigualdad y es a la vez una de las fuentes más importantes sobre las características de esta magistratura. En sus trabajos encontramos una colorida descripción sobre como los patricios -la aristocracia, descendientes de los paires fundadores- luego de tomar el poder de las manos de los Monrcas eran los únicos que podían postularse para el cargo de Cónsul. Con el paso de los años esta falta de representación en el sector más pobre fue trayendo serios problemas que terminaron en varias escaladas de conflictos sociales. Podemos trazar la primer revuelta en el Conflicto de los Ordenes, donde la plebe abandona Roma para refugiarse en una colina cercana -según otras fuentes solo amenazaron con irse pero no lo concretaron-. Tras esta huida los Senadores se acercan y ofrecien al pueblo la representación de dos Tribunos encargados de protegerlos y velar por sus derechos. Este conflicto fue el primero de los peldaños que llevaron en el 367 ac a la Lex Liciniae Sextiae, ley que establece definitivamente que al menos uno de los Cónsules debía ser un plebeyo. Podía haber dos cónsules plebeyos o un cónsul patricio y otro plebeyo pero nunca dos cónsules patricios simultáneamente. Esta ley fue impulsada y concretada por dos Tribunos Consulares -los tribunos militares Lucius Sextius Lateranus y Gaius Licinu Stolo-. Es dudoso que los patricios estuvieran de acuerdo con semejante medida, sin embargo, y muy posiblemente, dado el debilitamiento en las familias patricias a causa de los conflictos recientes y la presión impuesta por la plebe, se terminó dando lo previsto en dicha ley y en el 367 aC Lucius Sextius es elegido como Cónsul siendo el primer cónsul plebeyo. Dicha aseveración histórica puede ser cuestionada, refiriéndonos a si Lucius Sextius fue realmente el primer cónsul plebeyo o no, ya que hay presentes Cónsules con nombres no pertenecientes a las diferentes gens -familias patricias- anteriormente a esta fecha en varios registros.
Una reducción del poder de los cónsules se da también en este año. Su poder judicial es transferido a los Pretores. No obstante los Cónsules podían ejercer poder judicial en casos extraordinarios como crímenes a dignatarios formando un senatus consultum. Sin embargo no debemos ver esto como una limitación a su figura. Tengamos en cuenta que Roma había crecido en tamaño y extensión considerablemente y era necesario diversificar las tareas en varias oficinas para así garantizar el correcto funcionamiento del estado Romano.
De todas maneras es importante no confundir el poder del Cónsul con el de un Rey. A pesar de tener control total sobre las tropas el modelo de gobierno romano se aseguraba de que el Cónsul esté completamente en acordancia con el Senado, ya que sin el visto bueno de éste le sería imposible realizar una campaña o acción política. Polibio de Megalopolis en su sexto libro lo detalla de manera impecable:

Una vez expuesto cómo la República Romana esta dividida en tres especies de gobierno, veamos ahora de qué forma se pueden oponer la una a la otra, o auxiliarse mutuamente. El cónsul, después que revestida de esta dignidad sale a campaña al frente de un ejército, aunque parece absoluto cuanto al éxito de la expedición, sin embargo necesita del pueblo y del Senado, sin los cuales no puede llevar a cabo sus propósitos. Al ejército por precisión se le han de estar remitiendo, provisiones sin interrupción, pues sin orden del Senado; no se le puede enviar ni víveres, ni vestuario, ni sueldo, de suerte que los propósitos de los cónsules quedarán sin efecto si el Senado se propone no entrar en sus miras o hacer oposición. El consumar o no los cónsules sus ideas y proyectos depende del Senado, pues en él está enviar sucesores concluido el año, o continuarle el mando.[...]
Por otra parte, como el pueblo tiene autoridad para concluir la guerra, por más distantes que se hallen de Roma, precisan, no obstante, su favor. Porque, como hemos manifestado antes, el pueblo es el que puede anular o ratificar los pactos y tratados. Y lo que es más que todo, una vez depuestos del mando, toca al pueblo el juicio de sus acciones. De suerte que de ninguna forma pueden sin peligro desatender ni la autoridad del Senado, ni el favor del pueblo.

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En el Imperio

Ya anteriormente a la formación del Imperio, durante la crisis del último siglo de la República, la importancia de la magistratura consular fue decreciendo, sobretodo con César. Una de las primeras medidas de Augusto fue, efectivamente, la de reducir el poder de los Cónsules, sacándole una numerosa cantidad de obligaciones y privilegios. Ocupar el puesto de Cónsul pasará a ser sólamente el de obtener una magistratura que otorga prestigio y honor a quien la ocupe pero no así poder como en el pasado. Invariablemente estas acciones llevariçían a que el consulado se convierta en una magistratura pasajera para el Cursus honorum o un simple premio por parte del Emperador -ya que algunos emperadores solían premiar a Senadores y amigos con un cargo de Cónsul-. Esta desvalorizacion de la oficina llevarían a que el promedio de duración fuera de dos meses, los Cónsules solían renunciar y otros tomaban su lugar. Simplemente se buscaba ocupar el puesto a principio de año para ser Ordinarri, ya que el año tomaría el nombre de éstos dos cónsules. El medio para designar al Cónsul ya no era exclusivo de la asamblea, sino que también era muy normal que éstos fueran seleccionados por el Emperador mismo. Cabe hacer una observación, ya que la magistratura se revitalizaba momentaneamente con la muerte de cada Emperador, cuando esto ocurría los Cónsules gobernaban hasta la instauración de un sucesor.
Constantino trae nuevos cambios. Su reforma asigna un Cónsul a Roma y otro Cónsul a Constantinopla, lo que obviamente trajo aún más discrepancias. Aún en la partición del Imperio en el Imperio Occidental y el Imperio Oriental cada Imperio elegía un Cónsul, designado por el Emperador correspondiente a cada uno de estos.

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Curiosidades

  • En el año 190 dc 25 cónsules ocuparon la magistratura bajo el imperio de Comodo.
  • El emperador Honorio fue otorgado con la consulatura al nacer.
  • La guardia de los cónsules era de 12 lictores. La de un dictador era de 24 lictores para mostrar que un dictador era más importante que 2 cónsules.
  • Una de las pocas medidas que un Cónsul podía declarar y que no podía ser vetada por el otro Cónsul era la de la necesidad de un Dictador, en caso de una gran crisis. Cuando esto ocurría serían los Consulares, los antiguos miembros que ocuparon el cargo en el pasado, los que se encargarían de elegir por un lapso determinado a un Dictador apto para resolver la crisis.
  • En el 59 AC el cónsul colega de César fue Marcus Calpurnius Bibulus, quien no podía contrarrestar las imposiciones de César y terminó recluyéndose en su casa utilizando, en vano, pretextos religiosos para declarar nulas las propuestas de César. Pero César pudo pasar la mayoría de las medidas que propuso y es por esto, como si hubiera gobernado solo, es que a manera jocosa la gente se refería a este año como el de "Julio y César".

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